Oct12

Siete mil danzarines de 72 grupos mostrarán la belleza del folklore boliviano en Buenos Aires

Se calcula que concurrirán unos 60.000 espectadores en la expresión cultural más grande de Bolivia en el extranjero desde hace 30 años aproximadamente. Más de 20 famosas bandas de música de Bolivia acompañarán a las fraternidades de residentes bolivianos.

Buenos Aires (), 12 oct (ABI).-Más de 72 grupos de danzarines bolivianos -algunos integrados hasta por 400 personas- participarán el domingo 14 de octubre de la fiesta folclórica y religiosa en devoción de la Virgen de Copacabana del popular barrio de Charrúa, en la zona sur de Buenos Aires.

Los organizadores informaron que se estima la presencia de unos 60.000 espectadores de las diversas colectividades de inmigrantes, entre ellas de Bolivia, Perú, Paraguay, Italia y España. Los argentinos conformarán el grupo especial de observadores.

La Embajada de Bolivia solicitó a las autoridades de los gobiernos de la ciudad Capital Federal y de la Nación, toda la cooperación para garantizar la seguridad y el orden. Mientras que el Consulado General de Bolivia anunció el despliegue de sus funcionarios para hacer conocer los derechos y obligaciones que tienen los inmigrantes.

El principal problema que enfrentan hasta ahora los danzarines es el traslado de los trajes originales que se confeccionan en Bolivia. Por ejemplo, las morenadas -que tienen numerosos integrantes- se ven obligadas a trasladar la ropa adecuada para bailar.

La Embajada de Bolivia remitió notas oficiales a las autoridades de la Cancillería y Aduana argentinas para que faciliten, en las fronteras de la Quiaca, Aguas Blancas y Salvador Mazza, el paso de los trajes folclóricos.

Con ese fin los cónsules bolivianos en esas ciudades fronterizas con Villazón, Bermejo y Yacuiba, realizan gestiones ante autoridades de la policía, migración y aduanas.

El jefe de la misión diplomática de Bolivia en , Sixto Valdez Cueto, dijo que se está trabajando en un acuerdo bilateral para que todo material que se utilice en actividades culturales, tradicionales y folklóricas, no tengan problemas en las aduanas de ambos países.

HISTORIA DE LA FIESTA

Desde 1972, cada primer domingo después del 12 de octubre, la Capilla Nuestra Señora de Copacabana ubicada en el corazón del Barrio General San Martín de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (calle Charrúa), se convierte en el centro del peregrinaje de decenas de miles de residentes bolivianos que a través de un desfile folklórico rinden su homenaje a la Patrona de Bolivia.

Hoy en día y debido su constante crecimiento, esta festividad dejó de ser un hecho “barrial” o “exclusivo” de los bolivianos para convertirse en un acontecimiento multitudinario que excede largamente todos sus límites.

Tan importante es la fiesta que desde hace ya varios años ha sido declarada sucesivamente de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y no son pocas las agencias de viaje que se preocupan por llevar turistas de todo el mundo a ver una muestra de la cultura en plena zona sur de la capital .

La Festividad se lleva a cabo en el Barrio General San Martín, en la zona sur de la ciudad, en el límite de los barrios de Nueva Pompeya y Soldati. Se la conoce popularmente como la fiesta de “Charrúa” debido a que ése es el nombre de la calle principal del barrio y en la intersección con la calle Itaquí está la capilla que alberga a la patrona de Bolivia.

Charrúa es sin dudas el evento más importante y significativo de la colectividad de residentes bolivianos en Buenos Aires puesto que por dos domingos se convierte en el escenario propicio para compartir música, danza, comidas, bebidas, artesanías y disfrutar de las vigorosas expresiones y tradiciones de la cultura boliviana.

La hoy gigante expresión cultural boliviana en la , comenzó hace casi tres decenios con un grupo acompañado no por una banda de músicos sino un sistema de sonido portátil (amplificación).

Ahora hay 72 agrupaciones llamadas “fraternidades”. La mayoría son de residentes en Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. Otros provienen de ciudades del interior de la . Hay danzarines bolivianos y argentinos.

Las morenadas más “pesadas” (famosas y numerosas) tienen más de 400 integrantes y destacan por el esplendor y colorido de sus finos trajes bordados en Bolivia. Según sus directivos, este año, unas 20 bandas y grupos de música vendrán directamente desde Bolivia.

Miles de dólares son erogados por comerciantes, microempresarios y pequeños productores que han establecido sólidos negocios en la y que hoy en día tienen la capacidad para “pasar una fiesta” que trae bandas y trajes de Bolivia con todos los gastos pagados por dos semanas para los músicos y bordadores.

Pero más allá de la ostentación y el derroche que se reproduce en la a semejanza de lo que ocurre en Bolivia, la Fiesta de Charrúa es una manifestación de devoción y reencuentro donde los residentes bolivianos se reconcilian con su fe, con sus costumbres y con su cultura.

Charrúa es el espacio donde los bolivianos expresan lo típico y ancestral. Y este espacio de a poco se va convirtiendo en un atractivo para la Buenos Aires diversa y multicultural.

La fiesta se inicia con la Novena, 9 días de oraciones antes de la misa principal que tendrá lugar el domingo 14 a partir de las 12 horas. Finalizada la misma se dará inicio al desfile de las 72 fraternidades que hasta la madrugada del domingo deleitarán a miles de espectadores con sus danzas.

UN BARRIO CONSTRUIDO POR MANOS BOLIVIANAS. AYER VILLA PIOLÍN; HOY CHARRÚA

Charrúa para muchos el comienzo o el resumen de la colectividad en Buenos Aires (tomado del periódico “Renacer”, el único que se edita dentro de la colectividad boliviana).

El lugar donde se congregan cerca de 60.000 personas, cada Fiesta de la Virgen de Copacabana, fue en principio un baldío que comenzó a ser habitado por gente a fines de los años ‘50. En sus inicios se lo conoció como Villa Piolín, después Villa 12, y ahora Barrio Gral. San Martín.

El asentamiento fue habitado por gente de diversos orígenes, del interior de la : chilenos, paraguayos y bolivianos. Las casas precarias que se instalaron, desaparecieron a causa de varios incendios que tuvieron que sobrellevar los primeros habitantes. Muchos terminaron buscando otros lugares y los que se fueron quedando, en su mayoría fueron los recién llegados de Bolivia.

El último incendio ocurrido en 1965, había destruido el asentamiento en su totalidad. Fue entonces que los vecinos con el apoyo de la Comisión Municipal de la Vivienda decidieron llevar adelante la autoconstrucción, con cimientos y materiales más consistentes, para que no vuelva a ocurrir otro incendio. Como la mayoría trabajaba en el rubro de la construcción, tuvieron que organizarse para trabajar los fines de semana y feriados y construir las viviendas que iban a habitar.

Fueron tres largos y sufridos años que vivieron muchas familias debajo de una gran carpa que proveyó el Ejército. Una vez concluido el trabajo organizado entre vecinos, procedieron a un sorteo para ocupar las viviendas.

Corría el año 1968 y comenzaba otra historia. Se asentaba un barrio con una fisonomía diferente. Las normas de urbanización del entonces municipio fueron respetados y las calles de tierra esperaban el asfalto prometido.

De allí en más existieron tres sectores definidos, divididos por calles, el Sector A (entre Avda. Cruz e Itaquí), Sector B (entre Itaquí y F. Rivera) y Sector C (F. Rivera, E. Bonorino y vías del FCC Belgrano).

En la Capilla del barrio, el fraile Abel, preocupado porque no se acercaban muchos feligreses, sugiere la idea, junto con un grupo de madres del barrio, de traer una imagen de la Virgen de Copacabana.

La idea se concreta en 1975, para unir en una sola causa al barrio, fue así que la imagen llegaba en Septiembre desde Copacabana, la ciudad ubicada a orillas del Lago Titicaca.

El barrio, nuevamente unido, se prepara para recibir como en Bolivia, a la imagen de la “mamita” de Copacabana. Todos se movilizaron para adornar los pasillos, preparar los arcos, conseguir los cargamentos y preparar las comidas y bebidas para la ocasión.

Se organiza también un grupo de danzas. En ese entonces estaba de moda en Bolivia la Kullawada.

La fecha elegida fue el feriado del 12 de octubre. Desde entonces no dejó de crecer y convocar gente de otros lugares.

En 1978, el intendente Cacciatore, del gobierno militar, decidió erradicar las villas de Capital Federal para no dar mala imagen ante el Mundial de Fútbol y Charrúa estaba en la lista. Pero las topadoras se encontraron con la tenaz resistencia de las mujeres del barrio. Los vecinos comprendieron la necesidad de estar organizados para defender lo conseguido.

No pudieron erradicar a Charrúa, pero si construyeron una Escuela primaria en el único espacio de dispersión que usaban los vecinos. Así en 1981, era inaugurada la Escuela No 13 Presbítero Alberti.

Una vez instalado el gobierno democrático en 1984, los habitantes del barrio, representados por una “comisión”, buscan conseguir la posesión de las tierras que habitaban. Fue así que se consigue la personería jurídica de la Asociación Vecinal de Fomento “Gral. San Martín” en 1989 y se gestiona exitosamente ante las autoridades la extensión de boletos de compra-venta para que los vecinos compren el lugar que habitaban. Mientras tanto, se consiguen mejoras como el asfaltado de calles, alumbrado público y otros.

El acto formal de adjudicación de tierras ocurrió en 1991, donde el intendente Grosso en persona vino al barrio en dos oportunidades para entregarle en mano a los vecinos los boletos de compra venta.

Charrúa sirvió de trampolín para muchos bolivianos, que por diversos motivos decidían mudarse principalmente al Gran Buenos Aires, es así que fueron reemplazados por otros nuevos habitantes que hoy son mayoría en el barrio.
Svc/Pta ABI

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