Monasterio, Añez y Kuljis tienen el control de la carne
Wálter Kuljis, Luis Ernesto Áñez y Osvaldo Monasterio son tres de los ganaderos más grandes de Santa Cruz y algunas de sus familias tienen participación accionaria en los mataderos Frigor y Fridosa, desde los cuales llega carne a La Paz. Así lo confirmaron el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) y la Federación de Carniceros de esa región.
Según el Senasag, los grandes ganaderos poseen al menos 2.501 reses.
El presidente de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), Guido Nayar, no quiso identificar a los empresarios más potentados del rubro en esa región, pero admitió que por su tradición las familias mencionadas son muy destacadas.
Para él, no existen grandes ganaderos en la región oriental, ya que la mayoría de los empresarios, dijo, tienen en promedio unas 500 reses para trabajar.
Los aludidos fueron consultados por La Prensa, pero pese a los intentos no se logró un contacto para conocer su versión. En la oficina de Osvaldo Monasterio se comprometieron a devolver la llamada, pero nunca lo hicieron. En el caso de Wálter Kuljis, se lo buscó en tres ocasiones, y en una de sus empresas explicaron que estaba fuera de Santa Cruz de la Sierra; que había ido a otra de sus compañías, ubicada en el campo, y que a su retorno se comunicaría con este medio, pero no fue así. Tampoco se logró tener la versión de Luis Ernesto Áñez.
El secretario general del Sindicato de Carniceros de Santa Cruz, Hernán Román, aseguró que Áñez es uno de los principales ganaderos de Bolivia y que maneja el sector desde San Ignacio hasta San Matías, en la frontera con Brasil. “Se calcula que ese empresario tiene más de 100 mil cabezas de ganado, pero nunca lo dice; para que no haya observaciones sobre las tierras van movilizando su ganado de una propiedad a otra”.
El Ministerio de Gobierno tiene reportes de que el empresario es suegro del actual Presidente de la Fegasacruz, quien durante las gestiones presidenciales de Jaime Paz Zamora y Hugo Banzer Suárez dirigió la cartera de Estado que ahora tiene sus datos.
Nayar confirmó que Áñez es un ganadero influyente y que fue su suegro, pero que ahora ya no tiene mucha relación porque se divorció de su hija.
Otro que aparece en la lista es Wálter Kuljis, quien, se supo, desarrolla la ganadería de alta calidad.
Fuentes del sector aseguraron que es hijo de un inmigrante croata y que tiene más de 20 mil cabezas de ganado.
Nayar ratificó que el empresario pertenece a una familia prestigiosa, de mucha tradición ganadera y que no veía nada malo en que invierta en el país con la tenencia de animales.
El gerente general de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) de Santa Cruz, Daniel Velasco, aseguró que los Kuljis tenían acciones en el frigorífico Fridosa, uno de los más grandes mataderos de Bolivia, pero no pudo precisar si es que las mantienen o no. Funcionarios de la empresa aseguraron que Beltrán de Lazo es el nuevo dueño mayoritario.
Un hermano de Wálter Kuljis, Tomislav, es propietario de la cadena de supermercados Hipermaxi.
La web de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros da cuenta de que Ivo, el otro hermano, es accionista del Banco Económico en un 11,1746 por ciento, y Tomislav, en 2,33. Ambos controlan también la papelera Empacar.
En el sector empresarial cruceño se conoce además que la familia Kuljis es dueña de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis. La Cámara de Comercio e Industria Boliviano-Peruana de Santa Cruz registró que controlan la Curtiembre Vis Kuljis, una empresa que tiene relación con más de 15 países de todo el mundo.
Los carniceros de Santa Cruz aseguraron que Osvaldo Monasterio es otro gran ganadero. “Más que criador, compra (ejemplares) a los pequeños productores a precio de gallina muerta con el fin de ir acumulando animales”.
Los reportes del rubro señalan que la familia Monasterio es dueña de una parte del matadero Frigor, otro de los que aprovisionan de carne a La Paz. El líder de Fegasacruz evitó pronunciarse al respecto. Sin embargo, en Cainco aseguraron que tenían acciones.
Según datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) publicados por La Prensa el 3 de diciembre de 2006, la familia Monasterio poseía en Santa Cruz 78.340 hectáreas en el departamento, y en la capital tenía 20.505 hectáreas.
El director departamental del INRA Santa Cruz, Dionisio Rivas, informó que esa familia tiene grandes extensiones de terreno y que ahora están en proceso de saneamiento.
La Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros también reporta que el grupo económico empresarial de la familia Monasterio es la accionista mayoritaria del Banco Ganadero, que a marzo de este año era la quinta entidad financiera en términos de obligaciones con el público con 1.958 millones de bolivianos y con una participación en el mercado de 6,5 por ciento. Dijo que ese grupo “participa activamente en actividades industriales y de ganadería de Santa Cruz”.
De acuerdo con datos de la red televisiva Unitel, ésta fue creada en 1997 por el Grupo Empresarial Monasterio, presidido por Osvaldo Monasterio Áñez.
Un panorama del sector
El Ministerio de Desarrollo Rural informó que el hato ganadero nacional consta de 6,4 millones de cabezas y que, de esa cantidad, el 47 por ciento se encuentra en Beni y el 32 por ciento en Santa Cruz.
Otro de los reportes más recientes del Ministerio, elaborado con datos de 2004 y al que tuvo acceso La Prensa, señala que, de las 2.046.270 cabezas de ganado que había en Santa Cruz, 1.376.117 correspondían a los grandes ganaderos.
Los medianos, que en general tienen entre 501 y 2.500 ejemplares, controlaban el 21,52 por ciento de la producción, y los pequeños, que poseen entre 101 y 500 unidades, tienen a su cargo el 10,49 por ciento, con 214.654 reses.
El documento indica también que debajo de ellos se encuentra la categoría familiar, que es mucho más pequeña. Sus miembros son aquellos que tienen entre una y cien cabezas. Este sector ocupa el 0,74 por ciento de la producción.
La propiedad de las reses es completamente diferente en Beni. El reporte del Ministerio indica que el 56 por ciento de la producción se sustenta gracias a los ganaderos medianos.
Los medianos y los pequeños tienen el control sobre el 56 y el 15 por ciento, respectivamente. El 3 por ciento está bajo el mando de las empresas familiares.
Según el secretario de Conflictos de la Federación de Carniceros de La Paz, Luis Ramos, el 90 por ciento de la carne que consume la urbe llega de Beni y Santa Cruz y un 10 por ciento es del altiplano.
De Santa Cruz, dijo, llegan unos 50 mil kilos diarios, lo que representa el 40 por ciento. Las empresas que los envían son Fridosa y Frigor.
Presunta acción política
Desde hace algunas semanas, el valor de la carne de res se elevó de 20 a 30 bolivianos en kilo en los mercados de La Paz, sobre todo como consecuencia de la especulación de los intermediarios.
La Federación de Ganaderos de Santa Cruz aseguró que vendía el kilo-gancho en 15 bolivianos; el intermediario cobraba unos 0,70 bolivianos por el transporte por kilo y luego lo entregaba a 17 bolivianos a los comerciantes para que lo expendieran a la población. Estos últimos vendían el kilo hasta en 30 bolivianos, tal como lo admitió la Confederación Nacional de Carne de Bolivia.
El ministro de Hacienda, Luis Arce, aseguró que los grandes ganaderos estaban detrás de la especulación de costos y que su único fin era socavar al Gobierno y aumentar la inflación.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), en octubre de este año, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un acumulado a 11 meses de 9,6 por ciento, cuando la meta inicial del Poder Ejecutivo era de 3,7 por ciento, que luego sería ajustada a 6 por ciento. El encarecimiento de la carne fue uno de los factores que influyeron en la variación de ese indicador.
La ministra de Desarrollo Rural, Susana Rivero, aseguró que “las razones que explican la subida de los precios de la carne se deben a que el precio se define en Santa Cruz y tanto la producción como los mataderos están en manos privadas. De los 47 mataderos que existen en Bolivia, 18 están en Santa Cruz”.
Además explicó que no se justificaba una elevación de costos en esa región oriental debido a que, dijo, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el fenómeno de El Niño no golpeó a la población ganadera de Santa Cruz, sino a la de Beni.
Ese reporte indica que en Santa Cruz no murió ni una sola res, mientras que en Beni fueron afectadas 137.800 cabezas.
Sin embargo, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) refutó esa apreciación. El asesor de la organización Luis Baldomar aseguró que los daños fueron cuantiosos, no sólo por efecto de las lluvias, sino también por las heladas. Habló de miles de dólares en pérdidas para el sector productivo, las cuales, precisó, repercutirán en una falta de alimento el próximo año. Por ejemplo, anticipó problemas con el arroz.
El Ministerio de Desarrollo Rural precisó que la mayor parte de la carne que consume la sede de gobierno llega de Santa Cruz y que los altos costos de ese alimento en la ciudad se deben a una “guerra económica” generada por algunos empresarios del oriente, a quienes no identificó.
La CAO y Fegasacruz rechazaron, cada una por su lado, todas las acusaciones en contra del gremio. Coincidieron en que el Gobierno no ha brindado su apoyo con políticas que permitan su desarrollo e incentiven las nuevas inversiones para aumentar la producción.
En la actualidad, Bolivia sufre un déficit de trigo para la elaboración de harina, principal ingrediente del pan. Según el Ministerio de Desarrollo Rural, se importa el 75 por ciento del consumo nacional.
Baldomar explicó que la inseguridad jurídica sobre la tierra, generada a partir de la emisión de un nuevo reglamento sectorial, que establece la reversión de los predios sin una función económica social (FES), no da garantías al rubro para pensar en inyectar capitales frescos. “No tenemos apoyo para emprender planes”.
Frente a esa situación, desde el 30 de mayo de este año, el Gobierno ha emitido una serie de normas para impulsar el aparato productivo nacional. Bajo ese parámetro, los carniceros tienen la opción de importar carne directamente de los países de la región.
IMPUESTOS INDAGA A LOS GANADEROS
El Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) aseguró que continúan las investigaciones contra 1.200 ganaderos, de los más de 10 mil que existen en Bolivia, sobre una presunta evasión tributaria.
La entidad aseguró que ellos aportan en el Régimen Agrario Unificado (RAU), que es para los pequeños, cuando les corresponde el general, para grandes contribuyentes. El líder de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), Guido Nayar, dijo que la acusación es política y que ellos cumplen las normas.
Según el SIN, todo productor que posea más de 50.000 cabezas de ganado debe tributar en el Régimen General; es decir, tienen que emitir facturas, además de pagar los impuestos al Valor Agregado (IVA), a las Transacciones (IT) y a las Utilidades de las Empresas (IUE). En cambio, bajo el RAU sólo pagan un monto anual que varía según la categoría, entre 500 y 3.000 bolivianos.
Sólo pueden pertenecer al RAU quienes tienen un hato de menos de 50.000 reses. De acuerdo con datos del Instituto de Reforma Agraria (INRA), cada productor puede tener hasta cinco cabezas de ganado por hectárea y en función de la carga animal se define el tipo de propiedad que éste posee.
Las posibilidades son las siguientes: pequeña, hasta 500 hectáreas; mediana, de 500 a 2.500, y superficies mayores se las considera de grandes empresas. La Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni) cuenta con 29 asociaciones, en las cuales en total existen unos 10.000 afiliados.
Familias y firmas controlan el aceite
Al menos dos familias y dos multinacionales controlan la producción de aceite en Bolivia. Los Marinkovic, los Cronenbold, el grupo Romero y la corporación norteamericana Archer Daniels Midland (ADM) tienen a su cargo las compañías más importantes del rubro.
Según la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (Cainco) de Santa Cruz, entre las principales firmas que producen aceite de girasol y de soya están ADM SAO S.A., Etasa e Industrias de Aceite S.A. En cambio, Industrias Oleaginosas (Iol) y Gravetal Bolivia destacan sólo con el segundo tipo.
El Instituto de Comercio Exterior (IBCE) y la Cainco informaron que la producción nacional de aceite vegetal llega a 420 mil toneladas métricas (TM), de las cuales 70 mil van a atender el consumo nacional y 350 mil van a la exportación a los países de la región y a otros continentes.
En la Cainco informaron que no tenían reportes sobre la producción de cada una de las empresas aceiteras que trabajan en Santa Cruz debido a que esa información es un “secreto empresarial”.
Rico, de los Marinkovic
Iol S.A., fundada en 1987, es una de las firmas más conocidas en Santa Cruz, sobre todo porque el presidente del Comité Cívico de esa ciudad, Branko Marinkovic, era su máximo ejecutivo. Actualmente, su hermana Tatiana ocupa ese puesto. Así lo confirmaron funcionarios de la misma compañía y de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
Los hermanos Marinkovic son además accionistas del Banco Económico. Según la lista de emisores de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, que tiene información actualizada al 10 de octubre de este año, Tatiana Marinkovic está entre los 10 principales accionistas de la entidad financiera: tiene 16,9767 por ciento de las acciones. Su hermano está en el directorio como director titular.
Según el portal institucional de la entidad, Iol S.A. procesa granos de soya y de girasol y exporta la mayor parte de su producción a países de la Comunidad Andina (CAN), Centroamérica y Europa. Su producto más conocido es aceite Rico. Este diario trató de comunicarse con la gerente durante dos días seguidos, pero en su oficina informaron que estaba en reuniones.
Los inversores
El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas (Anapo), Roberto Zabala, confirmó que Etasa produce la marca Crisol y es controlada por el empresario Carlos Cronenbold. Su gerente es Humberto Pinto.
Industrias de Aceite S.A., por su lado, destaca con su producto Fino. La empresa perteneciente al Grupo Romero, de Perú, que también tiene acciones en el Banco de Crédito. Fue creada en 1944 con el objetivo de incursionar en el sector de las oleaginosas de Bolivia. Forma parte del Grupo ASSA. Su gerente en Santa Cruz es Juan Llosa, y en Cochabamba, Jorge Rada.
ADM SAO S.A. es otra compañía destacada del rubro. Produce la marca Saó. Se estableció en Santa Cruz hace casi tres décadas y fue creada por la apuesta de inversionistas israelíes para procesar semilla de algodón a principios de los años 70. Luego pasó a manos bolivianas, las que en 1998 la transfirieron a la corporación norteamericana Archer Daniels Midland (ADM).
El agro dice que decretos ayudan poco
En lo que va del año, el presidente Evo Morales, para responder al déficit de algunos alimentos y frenar la escalada de los precios, como estrategia, en varias ocasiones recurrió a los decretos. Para el agro, estas medidas son coyunturales y su alcance sólo está destinado a unos pocos que no forman parte de la estructura productiva del país.
El titular de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Mauricio Roca, sostuvo que estos decretos no tuvieron ningún beneficio para los medianos y grandes productores. Destacó que las medidas gubernamentales que permiten la importación de carne, harina de trigo y arroz, en vez de ser una solución, son un golpe al sector, pues se gastan recursos en comprar alimentos a otros países en vez de invertirlos para potenciar a los agricultores.
“Arancel cero —dijo— para importar carne de res, arancel cero para comprar harina y arroz… son medidas políticas más que económicas que en muchos casos no tuvieron el resultado esperado por el Gobierno”.
Para el gerente de la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro), Luis Baldomar, estos decretos están buscando que Bolivia se transforme en una nación exclusivamente importadora de alimentos. ”Desde hace unos 12 años somos un país que tiene la capacidad de producir todo lo que consumimos, salvo el trigo, que lo importamos. Entonces no se puede entender cómo las autoridades gastan nuestro dinero en vez de invertirlo en el país”.
El presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras (Fenca), Gonzalo Vásquez, comentó que la creación por decreto de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), que tiene como objetivo incentivar la siembra de trigo y arroz en los valles cochabambinos y cruceños, llega exclusivamente a los pequenos arroceros.
Por: Susan Velasco y Marco Fernández
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