Se ha dado el primer paso para la “argentinización” de YPF. Así denomina el ex presidente, Néstor Kirchner, al plan diseñado para que el grupo Petersen Energía, propiedad del empresario argentino Enrique Ezkenazi, se quede con el 14,9 por ciento de las acciones de la compañía petrolera.
Con el depósito de 2.225 millones dólares se concretó la operación que se había cerrado el 21 de diciembre de 2007 en Madrid.
La operación con Repsol, concesionaria de la firma, incluye la posibilidad de acceder a un total del 25 por ciento de YPF, sumando el 10,1 por ciento más del paquete accionario al mismo precio, oferta que alcanzaría 1.500 millones de dólares.
“Hemos elegido ingresar en dos etapas en el paquete accionario de YPF porque era la fórmula más rápida y eficiente para entrar a formar parte de la compañía”, destacó Eskenazi, un hombre de negocios afín al matrimonio Kirchner, en un comunicado de prensa.
Eskenazi, también propietario de los bancos Santa Cruz, Entre Ríos y Santa Fe, accederá a la Vicepresidencia de la compañía, mientras que la Presidencia seguirá a cargo del español Antoni Brufau, representante Repsol.
Petersen Energía concretó la adquisición con el apoyo económico de los bancos Crédit Suisse, BNP Paribas, Goldman Sachs e Itaú, y con la financiación de la propia Repsol.
La compra de este paquete accionario fue la última puntada de una estudiada movida política. Los rumores sobre esta operación comenzaron a circular en mayo del año pasado y se concretaron recién sobre el final de 2007.
Entre tanto, en octubre, se realizaron las elecciones presidenciales, donde la candidata del oficialista Frente para la Victoria y actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, mencionó en varias oportunidades el resurgimiento de la “burguesía nacional” tomando como ejemplo una inmediata compra de YPF por parte de capitales argentinos.
Al interés de empresarios locales por hacerse con parte de la simbólica empresa petrolera, se le suma la manifiesta intención de la compañía española de invertir en otros mercados.
Representantes de la firma ibérica le afirmaron al diario El País de España que el lanzamiento del Plan Estratégico 2008-2012 incluye una reducción de la influencia de Latinoamérica en las cuentas de Repsol e indicaron que la apuesta a futuro son los países del norte de África y de América del Norte.
EL SEGUNDO PASO
La “argentinización” de YPF continuará aunque el segundo paso despierte sospechas. En primera instancia, la compañía española mencionó la posibilidad de sacar a bolsa un 20 por ciento más de las acciones en junio, para extender la participación a socios minoritarios.
Otra alternativa es que las provincias petroleras de la Patagonia argentina (Chubut, Neuquén y Mendoza) se queden con un porcentaje de entre el 5 por ciento y el 8 por ciento de las acciones, a cambio de la extensión de los actuales contratos para la explotación de yacimientos con vencimiento en 2015.
El desafío para los nuevos accionistas será detener la caída de la petrolera. Si bien YPF es la empresa que más factura en Argentina, sus números no son alentadores. Durante los primeros nueve meses del 2007 ganó 2.980 millones de dólares, un 20 por ciento menos de lo obtenido durante el mismo período en 2006.
Su capacidad productiva está en estudio. A pesar de que lidera el mercado del gas con un 27 por ciento y el petrolero con un 36 por ciento, eso también le asigna más responsabilidades a la hora de incentivar la escasa producción energética nacional.
Existen diversas posibilidades sobre el futuro de YPF, empresa estatal que fue privatizada en la década de los noventa, durante el gobierno de Carlos Menem.
Lo cierto es que la complejidad de una operación de este tipo implica variables financieras, comerciales y políticas que requieren un prudencial tiempo de análisis y, sobre todo, decisiones de peso.
Ir/Dgav ABI