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Civicos facistas se preparan para asestar el golpe

Publicado por tarijalibre on Nov 27th, 2007 y clasificado en Comité Cívico, Santa Cruz. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

El MAS hacia su caída y el fracaso total, y el fascismo hacia el golpe

 

Hace algo más de un año los cívicos empezaron a poner en pie un cerco alrededor del gobierno del MAS, que se fue haciendo más estrecho y sofocante a medida que con soberbia el gobierno siguió asustando a los cívicos empresarios impulsando reformas, insignificantes y simbólicas pero ruidosas, y esperanzando a la gente con una supuesta revolución democrática. Paradójicamente su política no afecta mayormente al neoliberalismo y a las transnacionales o sea a la propiedad privada y la supuesta democracia, manteniendo incólume todo aquello que motivó la lucha de octubre del 2003. Pero los cívicos y empresarios cruceños, pertenecientes a una oligarquía que se pone muy nerviosa con sólo oír de comunismo, tomaron en serio las fanfarronadas indigenistas, nacionalistas y reformistas de Evo Morales y están seguros que la “democracia” que crearon corre peligro.

 

En todo este tiempo, el MAS creyó que avanzaba victorioso hacia la reforma del régimen (pero éste no tiene remedio, es caso perdido). A la vez desorientó a las masas, empujándolas a la lucha entre regiones y culturas, a la defensa y exaltación del indigenismo anticomunista, desarmándolas ideológicamente, alejándolas de la lucha por exigir mejores condiciones de vida, sometidas a la demagogia rentista, a la defensa de una chirle bolivianidad, del Estado opresor y caduco, de la democracia inexistente, del voto y demás vainas; todo para hacer frente a una oposición racista y fascista que usa los mismos métodos en las regiones que controla. Así se gesta la pulverización definitiva del país.

 

Evo Morales, empalagado por los votos y el electoralismo, comenzó a defenderse de los primeros ataques de la oposición y los cívicos, acentuando los aspectos pintorescos e indigenistas de su gobierno, juego de pelota en todas partes y a todas horas, declaraciones fuera de lugar en escenarios internacionales, y un sin fin de etcéteras. Al principio todos los mandatarios de los países vecinos querían estar con él y saludaban su llegada al poder y el “socialismo del siglo XXI”, pero luego se fueron sintiendo incómodos, no tanto por su “radicalidad” sino por su torpeza y ligereza.

 

El show del gobierno llegó a convencer a muchos ilusos que un cambio real se había operado en el país por la sola llegada de un indio supuestamente irreverente al Palacio Quemado. En el fondo esa ilusión es fruto de esa creencia, que tanto alimentan con su electoralismo los izquierdistas y reformistas, de que el poder es la silla presidencial y quien la tenga tiene el poder.

 

Aún cuando en demagogia y parafernalia el MAS recuerda al nacionalismo militar de los años 60 del siglo pasado, el gobierno asusta a los poderosos con discursos sobre socialismo y nacionalizaciones a la vez que les garantiza en los hechos su respeto a la propiedad privada y a las transnacionales. Allí está, por ejemplo, su nacionalización de los hidrocarburos y su “revolución” agraria por la vía pacífica, que en esencia no cambia para nada lo hecho por el gonismo, y en el caso de la nueva Ley de Tierras se trata de una más conservadora aún.

 

Evo fue y es continuidad del gobierno de Carlos Mesa, quien muchas veces manifestó su simpatía precisamente con las ideas de ese nacionalismo burgués. Mesa fue quien desató y empezó a aprovechar esa pelea chauvinista entre regiones que fue desplazando la lucha de clases que había orientado y marcado la historia del país, en los últimas cinco décadas, cuando el mundo veía sorprendido cómo en un país tan atrasado, las masas de analfabetos y hambrientos llegaron a levantar consignas de elevado contenido político. En su lugar hoy queda el chauvinismo, el amor al terruño, el racismo, el indigenismo y el fascismo más cavernario que dice defender “la democracia”. Evo se propuso alcanzar e igualar a la figura de Hugo Chávez, quien también, con su “socialismo” defensor de la propiedad privada y su verborrea nacionalista y antiimperialista ha asustado a los poderosos de su país y a los EEUU, al mismo tiempo que ha consolidado la defensa de la propiedad privada, de las transnacionales engañando a los de abajo con un “revolución” que no existe. En este propósito, Evo ha fracasado y se consuela con ser la sombra de Chávez.

 

Se puede decir que fue el resultado del referéndum por autonomías del 2 de julio del 2006 lo que decidió a los cívicos cruceños a lanzarse a la conquista de la dirección nacional de los sectores conservadores, desesperanzados después de la arremetida popular del 2003. Vieron la posibilidad de ser dirección nacional de la reacción y no se han equivocado. A medida que pasaron los meses, el cerco que iniciaron sobre el gobierno creció lentamente y la media luna proyectó su sombra sobre otros departamentos. Los cívicos se potenciaron gracias a la demostrada incapacidad del gobierno para resolver la crisis económica del país agravada por la corrupción, la derechización, los errores, la inoperancia y la esencia antidemocrática del propio MAS que les ayudó porque el cambio que prometió jamás se reflejó en una mejora del nivel de vida de los más miserables. Tanto es así que ahora los cívicos que son empresarios agropecuarios dicen que ellos le entregaron a Morales, al inicio de su mandato, la canasta familiar más barata de Latinoamérica y que el gobierno la ha convertido en la más cara por no darles créditos y préstamos.

 

Otro capitulo fue ceder a la convocatoria del referéndum autonomista, que equivocadamente aceptó, mal orientado por García Linera, y reaccionó muy tarde llamando parcialmente a votar “no” a las autonomía. Fue un episodio en el cual los cívicos le midieron el aceite al gobierno y vieron que no estaba tan cargado, que había nomás que calentarlo para que se funda.

 

Luego se inició la pelea en la Constituyente por los dos tercios, y vino el problema del control de los recursos de emergencia ante “El Niño” respondido con la creación del Comando Único Transitorio y el consiguiente malestar cívico. En el campo de la educación los cívicos levantaron la bandera de la defensa de la religión, la fe y la educación privada, y luego disputaron por la elección de los magistrados de la Corte Suprema, por la Nueva Ley de Tierras, por el juicio a Goni. El juicio a los supremos del Tribunal Constitucional fue amenizado con los puñetazos en el Parlamento. La relación de Evo con Chávez, Castro y luego con Irán también ha sido el centro de las acusaciones cívicas y podemistas. De todos estos líos, el gobierno salio, en ridículo unas veces, otras apenas bien parado, otras retrocediendo o negociando, pero en la mayoría dejó que los cívicos golpeen y golpeen, que adquieran cuerpo y se pongan más atrevidos. Ver este proceso no deja de hacernos recuerdo a Salvador Allende quien dejó que el fascismo crezca en sus narices creyendo que con el legalismo, sus discursos que seducían a las masas y la concertación era suficiente para tenerlo a raya.

 

El movimiento cívico cruceño autonomista aprovechó todo para debilitar al gobierno, incluso lo más patético y grotesco, por ejemplo hacer que sea una cuestión de estado el hecho de que Evo no tenga mujer, familia o no use saco y corbata. Así fue la puesta en escena de la pelea entre dos bandos que sin embargo tienen como denominador común ser claramente anticomunistas, defensores de la propiedad privada y siempre dispuestos a aliarse con las transnacionales. La oposición cívico-empresarial se apoyó en los miedos y el atraso de gruesos sectores de la población y en especial de la clase media acomodada. No es casualidad que portavoces disfrazados del fascismo, como Carlos Valverde y otros, hablen de un plan del gobierno para acabar con la clase media en el país.

 

Los cívicos cruceños batallaron y persistieron de forma incansable en su política fascista y conspiradora, generando conflictos, comprando dirigentes, trastocando la voluntad de los sectores populares y ofreciendo carnadas tales como empleos, o eso de la capitalía, hasta llegar a controlar y manipular de forma despótica y fascista seis departamentos y con amplios simpatizantes en el resto.

 

A pesar de tener todo en su contra, de ser odiados por comecollas, los cívicos cruceños han llegado a convertirse en dirección nacional con su proyecto de autonomías departamentales, aún cuando su localismo, su separatismo y su carácter antinacional son por demás evidentes, las cobardes y nerviosas clases medias acomodadas y los nuevos ricachones de otras capitales los prefieren antes que al MAS y sus relaciones con Hugo Chávez y Castro (cuyos regímenes están lejos del socialismo). Los cívicos cruceños supieron usar bien el fantasma de un inexistente comunismo en el gobierno, asustando y manipulando a las clases medias de las capitales para que vean en ellos y en su propuesta de autonomía la única salida. Las movilizaciones de los cívicos cruceños contra el gobierno, de ser sólo expresiones regionalistas y locales, en lapso relativamente corto, se han vuelto nacionales.

 

El gobierno del MAS es como una hermana de la caridad ante la táctica de los cívicos fascistas que le acusan de todo y de nada, sin que se haya llegado siquiera a establecer legalmente las responsabilidades del gobierno o de sus personeros sindicados de diferentes hechos irregulares. Los cívicos han logrado hacer del gobierno culpable de todo, incluso de su propio racismo, de sus ajetreos golpistas, de las agresiones fascistas de los unionistas contra la población en los distintos paros cívicos y del criminal ataque de las hordas manfredistas a los campesinos y pobladores de la zona sur de Cochabamba movilizados para expulsar al tan odiado Manfred Reyes Villa. Incluso, los cívicos de pasado narcotraficante, con oscuros lazos con delincuentes comunes y mafias de proxenetas, acusan y acusan al gobierno de ser narcotraficante y delincuencial sin más ni más. Impunemente han hecho de la acusación la prueba del delito, mientras más acusan al gobierno más culpable lo hacen. Ahora, según esta lógica, el gobierno es el “único culpable” de todo. Para vastos sectores de la clase media, el gobierno es culpable de la inflación y la escasez de diesel.

 

El conflicto por el control de la Prefectura de Cochabamba, en enero pasado, fue la oportunidad valiosa que tuvo el gobierno para frenar de forma temprana este cerco. Los cívicos se empeñaron en convertir a ese departamento en su furgón de cola mediante su aliado Manfred. Hasta ese momento el gobierno confió y hasta se resignó a que los cívicos se queden aislados controlando los cuatro departamentos de la “media luna”, por eso, cuando Manfred pidió un nuevo referéndum departamental por autonomías, el MAS reconoció en esta iniciativa algo grave, que la balanza se inclinaba en su contra. Desesperado auspició una movilización masiva contra el prefecto. Miles de campesinos tomaron Cochabamba encontrando simpatía en los sectores urbanos más radicales, numerosos y empobrecidos de la ciudad, pero el gobierno lo hizo para arrinconar al prefecto y chantajearlo, no para tumbarlo.

 

Cuando el gobierno perdió el control de la movilización que se dirigía a aplastar físicamente al manfredismo, detuvo todo, boicoteó las iniciativas independientes de expulsar al prefecto y poner en pie, por medio de un cabildo abierto, un gobierno prefectural revolucionario. El MAS se asustó porque vio surgir amenazas peligrosas contra la vigencia del régimen democrático burgués y la propiedad privada. Por eso decidió llegar a un pacto de caballeros con el manfredismo. Su actitud traidora sólo respondió al momento, en cómo detener a la masa fuera de control, pero no previó que así se ataba de manos ante los cívicos que luego lo responsabilizaron de todo. Al finalizar este capitulo el gobierno no pudo defenderse ni él mismo. Mientras que el gobierno se limitó a actuar en el marco de un legalismo cobarde e inoperante, los cívicos siempre cruzaron impunes ese límite una y otra vez para ejercer su violencia fascista y su conspiración. Ahora, en Sucre, los cívicos han hecho sin el menor rubor lo que el MAS impidió que las masas hagan con Manfred, han tomado el control del gobierno local, desconocido al prefecto e instaurado un gobierno provisional desde donde llaman a las demás regiones al golpe con el pretexto de desconocer lo hecho por la Constituyente que va a ser nomás la tumba del gobierno.

 

Se había advertido que la táctica a la que apuestan los cívicos cruceños es imitar el golpe contra Salvador Allende de 1973, que consistió en socavar la economía, movilizar a sectores como los transportistas y agitar el peligro de la guerra civil no buscada pero buena para asustar a la gente y justificar un eventual golpe de estado. Esa idea se complementa con hacer lo mismo que se dio con Goni, movilización popular intensa y desbocada. No en vano los cívicos siempre han dicho que ellos saben como tumbar al gobierno porque Evo les ha enseñado como hacerlo el 2003, un disparate porque precisamente nunca dirigió ese conflicto por sus reparos. Finalmente también se inspiran en las lecciones del golpe contra Chávez del 2002 porque buscan, anticipan y generan muertos para volverlo un tirano monstruoso que no merece consideraciones ni vivir.

 

Los cívicos han fabricando un “Octubre” pero fascista, han generado un levantamiento popular en Sucre, que aún está aislado en esa ciudad, probablemente por poco tiempo. Le han dado la apariencia de una revolución que dicen es por “democracia y libertad”, así tratan de canalizar y controlar la furia popular contra el gobierno, furia acumulada que debemos reconocer tiene un alto componente originado en la pobreza y la miseria imperante en esa ciudad, aquello que el MAS no pudo resolver en ninguna parte del país y que tampoco lo iba a hacer con sus inocuas reformas. Lo que ha logrado el MAS es que el fascismo manipule esas esperanzas populares por mejores días, las frustraciones de los miserables, para hacer que estos retrocedan años y años en su tradición de lucha, hacia una situación en la que los poderosos logran controlarlos, haciendo que respeten la democracia y la libertad de los bien comidos y de las translaciones de engordar a costa de ellos.

 

Pero fuera de Sucre, los cívicos no encuentran apoyo, no pueden movilizar a nadie, no pueden generar un levantamiento popular como la vista en Sucre. En Santa Cruz, eso es lo que buscan y tratarán de usar el paro civico del miercoles para propociar el ambiente perfecto pero sólo generaran más rechazo. La clave es organizar ese rechazo. Los ultras han salido a las calles y convocan a la guerra, pero nadie les sigue, quedan solitos como locos, haciendo bandolerismo solitario. En realidad su violencia frenética física y verbal termina por asustar a la gente, a la clase media acomodada que es muy cobardona. En realidad agitan la vaina del sable que tal vez sirva para asustar a un gobierno cobarde que sólo huye en vez de hacerles frente de una buena vez.

 

Nada de esto debe extrañarnos, el fascismo siempre disfraza su llegada de “revolución liberadora” de “levantamiento popular”. Los cívicos cruceños han logrado los muertos que buscaron, Sucre ha sido su victima propiciatoria, y azuzan el fanatismo regional y el racismo contra el colla, pero Sucre y Cochabamba son tildados también como collas y pese a ello llaman a la solidaridad con Sucre. Ahora, preparan la propagación de su “revolución” a todo el país, eso es el golpe.

 

Los radicales autonomistas en Santa Cruz, realizaron el sábado 24 y domingo 25, atentados a edificios públicos y de masistas, que no son provocados por movilizaciones masivas sino que son aislados, son fascistas que buscan precisamente generar el terror, que sus críticos se queden asustados en sus casas para que sus hordas y la población que manipulan ganen las calles. Los medios inflan todo y ya dicen que son “movilizaciones de los cruceños” en defensa de la “democracia”, la “libertad” y “Santa Cruz”. La marcha que convocaron para el lunes 26 de noviembre fue minoritaria, acarrearon a los estudiantes de la UDABOL y la gente de las fraternidades se dedicó a tomar cerveza durante los discursos. En Tarija y Cochabamba los ricachones, clases medias acomodadas y sus mujeres copetudas salen a las calles atrevidamente y ya saltan felices. Los prefectos opositores decretan paro e impulsan movilizaciones masivas en sus regiones exigiendo la caída del gobierno. Sus hordas fascistas van a moler a palos a todo aquel que se les cruce si es que no está organizado.

 

Como en la guerra civil española, cuando los fascistas fueron avanzando hacia Madrid, paso a paso, ahora los émulos de Franco avanzan pero sigilosamente porque tienen miedo de dar todavía el paso final, miedo que pueden perder al no encontrar resistencia organizada de la gente. La media luna es su zona de influencia a la que forzadamente han incorporado a Cochabamba, con ayuda de Manfred. Prácticamente Sucre ya es territorio cívico, porque el gobierno ordenó el repliegue catastrófico de la policía, como hizo en Viru-viru. Santa Cruz, centro cívico, ya maraca esa perspectiva porque el hostigamiento a las instituciones estatales que controla el MAS crece. Hasta cívicos y parlamentarios cruceños asumen tareas como controlar los accesos a Santa Cruz apareciendo, a denuncia de sus informantes, en el aeropuerto para ver si hay aviones que llevan armas y tropa cubana y venezolana. Hasta Costas ya decretó que Evo Morales no tiene pisada en Santa Cruz. Así avanza el proceso subversivo, pero el gobierno sólo habla de la luminosa aprobación en grande de la nueva constitución, de aprobar una ley para investigar fortunas y juicios de responsabilidades por malos manejos de anteriores gobiernos en temas petroleros. A su vez los cívicos de Sucre y los parlamentarios de PODEMOS le dan la zurda porque le inician procesos a todo nivel.

 

El gobierno inauguró su gestión diciendo que iba a ser fuerte y quién se le opusiera pobre de él. Fue una advertencia para los maestros trotskistas que amenazaban no dar respiro a su gobierno. Con los cívicos acabó siendo un gatito ronroneante, pidiendo que le den cariño. Los cívicos han terminado correteándolo hasta tenerlo atrapado, subido a un árbol, igual como hacen los canes con los gatos.

 

Los cívicos empresarios han salido victoriosos hasta ahora, era de esperarse porque tienen una larga tradición conspirativa. Sus mejores aliados fueron los medios que inflaron y amplificaron las voces de estos señores que son precisamente sus dueños. Los medios estuvieron para enfermar a la gente, para sembrar el odio entre regiones, entre razas, para sembrar renovadas esperanzas en la democracia que no existe, en la “libertad”, en generar miedo al comunismo y a una revolución social, para llamar a la unidad de clases sociales tras el empresariado contra la indiada levantisca que tumbó a Goni, ocultaron las diferencias y acentuados roces entre clases sociales. Para ello usaron el amor a la región, el amor al “terruño” que han demostrado ser argumentos muy eficaces. Ahora precisamente, reproducen y amplifican a los ultras, alientan la guerra, inflan todo para desacreditar al gobierno, haciendo aparecer como pelea de regiones los roces entre grupos. El pasado sábado por la noche, en una concentración en la plaza 24 de Septiembre, a la cual los cívicos y podemistas convocaron haciendo sonar las campanas de la Catedral, los falangistas y los del grupo Resistencia, pedían armas para ir a la guerra. “La guerra ha comenzado, necesitamos que estén al frente cruceños valientes”, gritaban todos desaforados y en estado de psicosis desatada. El prefecto estaba presente e insinuaron que él actuaba cobardemente por no declarar formalmente la guerra civil. Aun cuando no pasaban de ser unas doscientas personas, encabezadas por los mismos delincuentes de siempre, estaba Chiqui Martinez, Caito Flores, la asesina confesa de indios Mery La Torre y los de la FUL de la UAGRM, los medios dijeron que se trataba de miles de cruceños y que la plaza estaba abarrotada de gente en apoyo a Sucre que luchaba por “democracia”. Así enferman a la gente, mostrando en guerra a Santa Cruz, y ahora a Sucre enfrentada a La Paz.

 

En fin, La caída del gobierno puede ser cuestión de horas o días, igual la llegada del fascismo es segura… ¡salvo que los explotados se sacudan rápidamente de la dirección masista, de lo contrario serán aplastados! Pero eso es lo más difícil porque si en algo ha sido muy hábil este gobierno es en controlar y frenar a los explotados a través de dirigentes sindicales burócratas y corrompidos en extremo, anticomunistas y electoreros.

 

El MAS ha demostrado incapacidad para ser gobierno y para enfrentarse a los cívicos cuando tenia todavía un amplio apoyo popular y cuando aún tiene el control de las fuerzas del Estado. Es una locura esperar que sea dirección de la lucha contra el fascismo, otros ocuparán ese lugar en el choque final. Ahora mismo demuestra incapacidad para defenderse, responde con niñerías y poses más contrarrevolucionarias y bárbaras, usando organizaciones sindicales manipuladas a su capricho o dirigidas por imbéciles, como esos que influenciados por el senderismo, degollaron a un par de perritos la semana pasada y terminaron por dar la “razón” a los violentos cívicos que dicen que el MAS es violento. El gobierno no quiere organizar a la gente contra el fascismo porque teme que se escape de su control y afloren esos instintos contra la propiedad privada. Confía su defensa a policías y militares, que no son confiables por ser permeables a las presiones de los cívicos, y como el avestruz se empeña en desconocer la realidad al seguir sosteniendo su mamarracho de constituyente.

 

Que el MAS sea la dirección en estas circunstancia es suicidio, más aún cuando ahora se puede ver que eso de que era un partido de gente luchadora, de grandes lideres sindicales es un mito. Ahora se ve con más claridad que es una bolsa de boludos, oportunistas y cobardones que han llegado a gobierno para engordarse o figurar. Así cómo el MAS salio escapando de Viru Viru, también ha salido fugando de Sucre y llegado el momento huirá del país. Si el gobierno cae, las cúpulas masistas volarán a Venezuela, a vivir la dolce vita en el exilio y a pedir la conmiseración de los organismos internacionales que los miraran con desprecio. Dejarán a los explotados librados a su suerte. Contra el fascismo no van a organizar nada exitoso.

 

El país hacia la barbarie y la pulverización vía la defensa de la “democracia”

 

Desde el lanzamiento de su “Agenda de Junio”, en el primero de los cabildos carnavalescos que los cívicos realizaron, en junio del 2004, se buscó revertir la situación revolucionaria que vivía el país, tratando de hacer retroceder a la gente a posiciones conservadoras y fundamentalistas. La táctica fue alimentar el sentimiento regional para que aflore la aceptación a las instituciones y régimen burgués, a diferencia de las jornadas de octubre del 2003. Desde entonces alientan y llaman a defender ilusiones democráticas que hasta ayer no tenían peso. Ese es el verdadero fondo de la pelea por la sede de la capital a la que cívicos y también gobierno han llevado al país.

 

El tema de dónde debe estar la sede de gobierno fue desenterrada anteriores veces con afanes distraccionistas o electoreros, pero no encontraron respuestas pues en ese entonces no imperaba el chauvinismo pues el empresariado cruceño se sentía cómodo y protegido por el centralismo. Hoy los podemistas han logrado colocar en el tapete el tema que, junto a la Autonomía y la “sede no se mueve”, son los jinetes del Apocalipsis cuya vocación es arrastrar a la gente al abismo.

 

Hasta octubre del 2003 a la gente no le importaba dónde sesionaba el Parlamento ni dónde estaban los poderes del Estado, más bien los detestaba por ser la encarnación misma de la antipatria y de la corrupción impune. En febrero del 2003, una revuelta popular en La Paz casi incendia varia oficinas y edificios que aglutinan a estos poderes. Incluso la clase media paceña que hoy se torna tan “paceñista”, pedía a gritos que la sede de gobierno se traslade a otra parte pues sólo traía huelgas, marchas y conflictos afectando sus negocios; en ese entonces muchos dijeron honestamente “que se la lleven a Sucre, por último”.

 

En Sucre tampoco la querían, y en octubre del 2003 los sectores populares de esa ciudad se movilizaron junto a los de La Paz, El Alto y otras capitales, formando un movimiento nacional, unitario, poderoso y revolucionario. Nadie quería la sede, que es lo mismo que decir a nadie le importaba la “democracia”, todos iban contra ella y buscaban la nacionalización y recuperación de los hidrocarburos, cosa de la cual hoy casi ni se habla.

 

Poco antes de la caída de Goni, los propios medios empresariales cruceños clamaban “pobre la sede de Gobierno… cómo sufre… cómo sufre también la democracia… el congreso no puede sesionar… está sitiado por las marchas y las huelgas”. En ese entonces, no sufrían de anticentralismo y antipaceñismo. Luego los medios amplificaron a los empresarios que formalmente pidieron que la sede se traslade a Santa Cruz y que Goni gobierne desde aquí. La población cruceña no les secundó por las mismas razones que en otras partes, pues se movilizó contra Goni siendo reprimida por los unionistas y los cívicos. Hoy podemos decir que esa propuesta de los empresarios pudo haber sido lo mejor para el país pues si se daba, hubiese desencadenado el aplastamiento preventivo de la reserva física y “moral” del gonismo, los cívicos empresarios cruceños. Goni intuyó de alguna manera esto y prefirió partir al exilio para dar paso al segundo round que hoy está por definirse a favor del fascismo.

 

El MAS, por su parte, que batalló por defender la “democracia” contra el levantamiento de octubre del 2003 y propició la sucesión constitucional que fue saludada por la embajada norteamericana. Con su llegada al palacio de gobierno, el MAS tuvo acceso a más recursos ideológicos para hacer creer a muchos que la democracia podía reformarse, que existía, que había que tener renovada fe en ella y sus instituciones porque, “los campesinos, los indígenas, los movimientos sociales han llegado al poder y son mayoría en el Congreso”. En realidad no era nada de eso sino la llegada de burócratas y electoreros oportunistas.

 

Desde entonces, se sembró la semilla para que ahora, para muchos, sea más importante el hecho de dónde está la sede del Estado burgués que reconocer su esencia opresora y antinacional que no se altera por la ciudad en la que se asiente. Esas ilusiones, rescatadas y defendidas por el propio MAS, son la base para que los cívicos arrastren a Sucre por la capitalidad y avancen en su asonada golpista de manera imparable. Con el “cabildo” paceño, el MAS cayó en la trampa como opa y arrastró a más de dos millones tras él. Las transnacionales deben estar felices porque ya ni se habla de su presencia saqueadora, para ellas les da igual que la sede sea en cualquier parte y que cualquiera de los dos bandos se imponga en esta pulseta pues ambos garantizan la propiedad privada. Para ellas es más importante el negocio y el retorno de la creencia en la “democracia” para que nadie les moleste.

 

La Constituyente y las autonomías también son parte de ese afán de buscar que la “democracia” reviva, pues son reformas que profundizan la droga del voto y no la revolución. Ambas buscan simples cambios administrativos y reformas, ambas se complementan como lo ha demostrado el MAS. No tocan la propiedad privada. Por eso es que el MAS y los cívicos son comadres. Lo grotesco es que estos “demócratas”, para defender la “democracia”, toquen el clarín de la guerra de culturas, del choque entre regiones, del racismo, del indigenismo, del separatismo que son precisamente ideas antidemocráticas y retrógradas. Actúan así porque no pueden arrastrar a la gente con ideas políticas, pues en este plano no tienen ya nada con que engañar. Ellos mismos son la prueba de que la democracia no existe. Dicen no hacer política porque según ellos “eso hace daño al país”, cuando la democracia formal es precisamente el fruto de la práctica de una política elevada. Hace años atrás, cuando la gente tenía ilusiones en el voto y en que la democracia iba a resolver sus problemas más urgentes, fascistas y reformistas decían que la “democracia” era elemental para mantener unido al país y que la política era un sacrifico para “salvar Bolivia”. Hoy quieren que la gente se mate por “democracia”, pero hacen hincapié en las diferencias raciales y regionales, gente como Carlos Valverde dice “mejor vamos a referéndum para ver si queremos seguir siendo país ante que haya más muertos…porque somos diferentes y si siendo diferentes no podemos entendernos mejor separarnos”. Esto indica cuán cierto es que los cívicos barajan como posibilidad la pulverización del país, como medio para salvar la supuesta democracia en sus regiones, si no logran hacerse del control de toda Bolivia. Esto es simplemente la barbarie.

 

De ser un mal circo, la pelea de comadres ya ha dañado la misma economía y consolida más aún la desintegración del país, todo por controlar los miserables recursos que las petroleras le dejan al Estado, la capitalía es una ventaja para conseguir la mejor tajada. Ahora mismo esta pelea estúpida genera protestas sordas de la gente, desesperada por el alza de precios y la escasez de diesel, por el nivel al que ha llegado la reyerta entre ambos. Son esos sectores que están en medio de las dos comadres, que en los próximos días pueden terminar anulados o absorbidos gracias a tanto chauvinismo y fanatismo desatado. En Santa Cruz, por ejemplo, a todos los que hablan en contra de esta pelea, aún cuando lo hacen en “defensa de la democracia” y pidiendo dialogo, los falangistas y los ultras les agreden y amenazan. Es seguro que los fanáticos que defienden al gobierno hagan los mismo en otras regiones.

 

En realidad estas consignas retrógradas se proponen revertir la situación revolucionaria, no otra cosa se puede entender cuando la mayoría popular, correctamente orientada a desconocer las instituciones burguesas como el Parlamento, el Poder Judicial y otros, de pronto, guiada por el MAS y los cívicos, se ve empujada a defenderlas, posición burguesa y contrarrevolucionaria.

 

Si esta pelea de comadres se detuviese mañana, por alguna razón, cosa poco probable, va a ser difícil revertir el daño que tanto chauvinismo, racismo y fundamentalismo indígena le ha hecho a la unidad territorial del país. El MAS tuvo la oportunidad de evitar este proceso de haber llamado y organizado a los explotados a destruir el Estado burgués, aplastando así la fuente del verdadero poder de los cívicos fascistas, pero sólo se conformó con el simbolismo de tener la silla y la banda presidencial y proponerse a convivir con la propiedad privada. No podía hacerlo por su carácter de clase defensora de la gran propiedad. El MAS sólo ha terminado desatando al monstruo del fascismo y ha permitido que éste alimente el choque de regiones. La respuesta del MAS fue mostrarse más chauvinista en el plano nacional y a la vez más autonomista.

 

Pero los cívicos fascistas han abierto la caja de Pandora al alimentar las fuerzas desintegradoras del Estado y las ambiciones localistas y hegemónicas de los cívicos de cada región, en especial de los bien acomodados y ambiciosos doctores cívicos que controlan ahora Chuquisaca. Se ilusionan si creen que tras la caída del MAS y su arribo al poder, gobernarán como en taza de leche. Se enfrentaran a esas fuerzas que ellos mismo sembraron. Los cívicos chuquisaqueños apelaran a su mayor cuota de sacrificio parar tumbar a Evo, y exigirán que se cumpla el traslado de la capitalía y el control del Estado, entonces aflorará su espíritu centralista que siempre tuvieron. Al comprometerse con la capitalía para Sucre, los cívicos cruceños se han adelantado un problema a resolver, obligar a La Paz a la derrota y a Santa Cruz a la resignación de sus ambiciones. Las consecuencias de este conflicto son incalculables.

 

En los cívicos cruceños su ansiado sueño de ser sede de gobierno surgirá con mayor chauvinismo y racismo porque para ellos Sucre está nomás llena de indios y creen que el problema de la democracia es que este asediada por ellos. Ahora mismo dicen que la sede debe ser Santa Cruz, porque es la más moderna, porque no tiene indios levantiscos, porque tiene la infraestructura y salida al Atlántico. Para ellos no puede ser Sucre porque eso profundizaría la mediterraneidad de Bolivia. Esto puede llevar a niveles insospechados la pelea esa de oriente y occidente.

 

Los cívicos fascistas son parecidos al MAS, sólo piensan en el momento y no en el futuro. Han acusado al MAS de ser culpable de una serie de problemas que llegado el momento, si vuelven a gobernar, no van a resolver. Por ejemplo, la inflación que esta influida por el factor internacional, la tendencia mundial de la subida del precio de los alimentos por la producción de biodiesel y por los cambios en el clima del planeta. También está la imposibilidad de seguir subvencionando los carburantes, pues el precio internacional del barril del petróleo llega ya a los 100 dólares por barril y que según cálculos irá más arriba y no bajará por muchos años.

 

Insistirán en mantener el neoliberalismo que traerá más pobreza y convulsión social. Se verán obligados al centralismo y la violencia brutal sobre las masas, y tendrán que justificar cómo es que de un gobierno supuestamente tirano como el del MAS pasaremos a otro bárbaro y brutal.

Por Marcelino Villarreal.

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