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Decisiones indecisas por Antonio Peredo Leigue

Publicado por tarijalibre on Ene 25th, 2009 y clasificado en Asamblea Constituyente. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Mientras hacen campaña para rechazar el texto de la nueva Constitución Política del Estado, el domingo 25 de enero, los candidatos presidenciales de la oposición buscan opciones para que uno, de entre ellos, acumule los votos contrarios al gobierno. Su incoherencia es tal, que no toman en cuenta que, la desaprobación en el referendo constitucional, postergaría sus pretensiones un año más. ¿Qué puede ocurrirles en ese lapso? Al parecer, su proyección no va más allá del éxito que buscan para este domingo. Éxito que, para todos ellos, no va más allá de lograr un 30% de votación por el NO, una base que consideran suficiente para sus pretensiones presidenciales.

Hay, por supuesto, una excepción. Uno de los pretendientes retrocedió de su postura anterior y declaró que los ciudadanos deben votar según su voluntad. Los demás siguen campaneando el NO, que sólo demuestra su rechazo a cualquier cambio, pese a los evidentes beneficios logrados hasta ahora.

La absurda tozudez

Tres prefectos opositores son los más interesados en unir los votos opositores. Unos tienen más posibilidades que otros. Por tanto, alientan a que, quien tiene menores pretensiones, haga las declaraciones más impropias. “Si el NO triunfa en mi departamento, desconoceremos la Constitución”. Tamaña insensatez no tiene base de sostenimiento y, por supuesto, sería imposible de cumplir, a menos que aquel prefecto y sus seguidores vuelvan a desatar la violencia, como lo hicieron entre agosto y septiembre pasados.

Pero, además, puesto en condicional como lo hizo el personaje en cuestión, refleja los temores que tienen todos ellos de que, el pueblo que dicen representar, les demuestre que Bolivia necesita y pondrá en vigencia la nueva Constitución Política del Estado. La evidencia de esos temores está en muchos aspectos; la ausencia total de encuestas a las que son tan aficionados, la presencia conjunta de todos ellos en cada acto que realizan, la cautela que muestran los medios que les son afines, la inútil búsqueda de contradicciones en las declaraciones oficiales. En fin, la desesperación ha hecho presa de los opositores que apenas se animan a hablar y, puestos en campaña, encuentran tontos y tontas útiles para que hablen por ellos.

La historia se repite
Más de una vez ocurrió que, importantes reformas en la estructura económica, social y política del país, fueron rechazadas por los grupos de poder que, empecinados en mantener sus privilegios, no dudaron en llevar al país a puntos extremos de violencia. Pero, en todos los casos, durante los años siguientes fueron reduciendo fuerza y número hasta pasar al olvido.

Si, desde sus posiciones, impulsaran los cambios, podrían integrarse en el proceso en forma de una oposición constructiva. Empero, más allá de las lecciones de la historia, la repetición de los errores sigue siendo la norma. De esta manera, quedarán fuera del curso de la historia, una vez más.

Si es necesario precisiones, debieran recordar el tránsito al liberalismo a fines del siglo XIX, las transformaciones sociales de Busch y Villarroel, la Revolución Nacional de 1952, el período de la UDP. ¿Cuántos fueron los opositores?, ¿cómo fueron desapareciendo? La historia no es reversible. Por más retrógrados que fueron los enemigos de la Revolución Francesa, no pudieron cambiar el curso de la historia. La reposición de los reyes Borbón apenas fue un espejismo. Pero, como siempre sucede, no se convencerán de sus errores, por más lecciones que se les dé.

Las definiciones

El domingo próximo habrá una definición de gran importancia: las reglas del juego para construir el nuevo Estado boliviano habrán cambiado. Tendrán que convencerse que ya no pueden obstaculizar el avance de los cambios, como lo han hecho hasta ahora. Sabrán que su papel ha perdido importancia, por más que insistan en mantenerse en tal o cual reducto. Constatarán que, sus mismos amigos comienzan a desertar. ¿En qué momento se darán cuenta que la historia ha prescindido de ellos?

Entonces, el NO que ahora propugnan contra la nueva Constitución Política del Estado ya no tendrá importancia. Sólo les quedarán estos NO resignados: No podemos ganar, no somos importantes, no tenemos argumentos y, por tanto, no somos protagonistas.

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