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El largo camino de los bolivianos en Suecia: Pero he de volver, no llores mi amor

Publicado por Tarija on Ago 5th, 2010 y clasificado en IMAGEN, INTERNACIONAL. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

El largo camino de los bolivianos en Suecia: Pero he de volver, no llores mi amor

Era la canción de rebeldía y esperanza que entonaban los exiliados bolivianos, que desde julio de 1980, comenzaron a llegar a los distintos campamentos de refugiados en Suecia.

Han transcurrido desde aquel tiempo 30 años. Los diversos medios de prensa han recopilado los antecedentes y consecuencias de aquel sangriento golpe de Estado, encabezado por Luis García Meza y Luis Arce Gómez.

Los primeros bolivianos que aterrizaron en 1976 en el lejano y casi desconocido reino de Suecia, fueron dirigentes mineros perseguidos por la dictadura de Hugo Banzer Suárez que inauguró su régimen el 21 de agosto de 1971.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), posibilitó la salida de: Alejandro Alvares, Eduardo Dalence, Dionicio Coca, Paulino Juaniquina y José Alarcón, dirigentes desterrados -inicialmente- al Sur de Chile, en período de los siniestros acuerdos del Plan Cóndor, que hermanaba a las dictaduras de Banzer-Pinochet.

El periodista orureño Carlos Decker Molina también saldría de Bolivia en el mismo año y trabajó poco tiempo después en la Radio Internacional Suecia.

Debido a la precaria situación boliviana y la falta de garantías para los dirigentes sindicales y políticos tras las elecciones de 1978, muchos de los exiliados -desde distintos puntos del mundo – no pudieron retornar al país, sino hasta después de la dictación de la amnistía, que dio paso al accidentado proceso electoral de 1979.

El golpe militar de 1980 provoca nuevamente el éxodo de bolivianos. Y sería Suecia otra vez que otorga asilo político a cientos de dirigentes sindicales y políticos bolivianos.

Los llegados en tales circunstancias fueron conducidos a los campamentos de refugio en las comunas de Alvesta, Hallstahammar, Surahammar, Ronneby, Moheda y otro donde los bolivianos se mezclaron con también exiliados uruguayos, chilenos y argentinos.

Todos tenían un lenguaje político común: resistencia a las dictaduras militares del Cono Sur.

La cantidad de compatriotas llegados a este país por motivos políticos y económicos hasta los años 90, era de aproximadamente 4.000 familias que asentadas principalmente en las tres importantes ciudades: Estocolmo; Gotemburgo y Malmö, motivó -como una necesidad- desde 1980 a organizarse primeramente, los políticos y sindicalistas, en la Central Obrera Boliviana (en el exilio), para promover -en coordinación otras similares existentes en Francia- acciones de denuncia y rechazo a la dictadura garciamecista.

Los hijos, en esos momentos, muchos en el trance de la juventud identificados por el idioma, por la nacionalidad y sus costumbres de lugar, orureños, cochabambinos, paceños y de centros mineros, empezaron a su vez a ensanchar en estas tierras sus lazos de amistad y cultivando la música boliviana, además del fútbol.

“Pukaj Huayra” conformado por los hermanos Veyzaga, el “Atipiri Marka” de los hermanos Choque, “Los Carrillanos” de los hermanos Callisaya que posteriormente en 1985 adoptan el nombre de “Aruma”, que a la fecha continúa con la interpretación de música autóctona, “Kollasuyo” (hoy adoptó otra modalidad y ahora se hacen llamar Mundo Folk), de los hermanos Salazar y “Bolivia Libre” que se desintegrará luego de algún tiempo, son los grupos de música que han recorrido Suecia participando en casi todos actos de solidaridad convocados por los exiliados chilenos, uruguayos, argentinos y centroamericanos que igual que los bolivianos habían sido obligados a abandonar su país.

La reapertura del proceso democrático en Bolivia, con la asunción en octubre de 1982 de Hernán Siles Zuazo a la Presidencia de la república, elegido junto a Jaime Paz Zamora, por La Unidad Democrática y Popular (UDP), permitió el regreso de muchos al país.

Pero el exilio sueco, calificado como el “exilio dorado” por su bienestar y seguridad social, sometió en dura disyuntiva a los dirigentes que dejaron a sus esposas y hijos en este país, mientras ellos reasumían la lucha sindical y política en Bolivia.

Dada la inestabilidad política y crisis económica durante el gobierno de la UDP, y después de las elecciones que viabiliza en 1985 la asunción de Víctor Paz Estenssoro, su medida el Decreto 21060, provoca la cifra más alta de desocupación en la historia de Bolivia y a raíz de ello la vuelta de aquellas personas que por la bondades del estado sueco no perdieron su permiso de residencia.

La colectividad boliviana empieza a crecer nuevamente y se organiza en asociaciones para el fomento deportivo y cultural.

El fútbol fue principalmente el articulador para todos los jóvenes bolivianos que tomaron la iniciativa de armar torneos deportivos en representación de sus respectivas ciudades.

En Malmö radicaban familias con numerosos hijos: Cadima, Torres y Ortiz son apellidos que forjaron posteriormente en esa ciudad la creación de una asociación deportiva llegando a intervenir en la liga sueca del futbol amateur.

Gotemburgo -la segunda ciudad de Suecia- es el semillero de jóvenes deportistas, de los cuales sobresale Martín Smedberg-Dalence promovido al fútbol profesional.

Otro joven boliviano: Daniel Gabriel Alessandro Saucedo, cuyo nombre artistico es Danny Saucedo, está hoy en el rutilante mundo de la música joven y con exitoso futuro.

Estocolmo, por ser la capital sueca, para muchos fue la ciudad de las mayores posibilidades para estudiar o trabajar, así también allí nuestros jóvenes demuestran sus aptitudes en la música y deportes.

Para todos, jóvenes y adultos, era de vital importancia el reunirse y compartir el tiempo, recuerdos y vivencias de allá lejos. Cantar y bailar se asumía como especie de bálsamo para curar las nostalgias. Si así no fuera no sería un espectáculo aparte el partido de fútbol (mutual) donde desde los cincuentones para arriba ingresan a la cancha todos los años en representación del clásico paceño: bolivaristas y stronguistas.

Recién en 1987, de aquellos encuentros deportivos, la colonia boliviana decide lanzar una convocatoria para el “Encuentro Boliviano” y han transcurrido ya 23 años, que venciendo grandes dificultades se mantiene esta tradición comunitaria de convivir por espacio de una semana, alojado bajo un sólo techo en un establecimiento educativo para agitar la tricolor boliviana y cantar hasta el cansancio: “viva mi patria Bolivia?una gran nación, por ella doy mi vida también mi corazón?”

La idea de formar una federación para aglutinar a las crecientes asociaciones bolivianas, se concreta recién en 1989. De allí para adelante la Federación Nacional de Asociaciones Bolivianas (FEDBOL), se convierte en una institución que consolida la realización anual de los Encuentros Bolivianos, con sede rotativa y siempre en la última semana del mes de julio, además de promover en este país lo cultural con la presencia de cantantes, pintores y escritores bolivianos.

Igualmente se impulsa trabajos de solidaridad con organizaciones sociales de Bolivia. Sólo por citar algunas: Las asociaciones Antawara Bolivia, Raíces Latinoamericanas (Arla), el grupo musical Pukaj Huayra, cooperaron por separado en la construcción de establecimientos educativos, en El Alto y en Cochabamba.

Fuerza de Los Andes, (antes Niños de Los Andes), entrega una ambulancia al Hospital del Niño. Actualmente hay organizaciones que apoyan proyectos diversos en Bolivia.

La ciudad de Växjö recibió este año, por tercera vez el Encuentro Boliviano. La primera fue en 1989 y se determina a partir de ese año su celebración por una semana. Ese mismo año nace Fedbol en la ciudad de Västerås, siendo su primer presidente Vladimir Aruscurinaga.

Se asocian otros nombres que forjaron el futuro de la primera organización nacional de residentes bolivianos: Fredy Portillo, José Terán, Fredy Ferrufino, Ramiro Dalence, Alfredo Alcón, Julia Falcón y René Zegarra, quien ocupara la presidencia por varios años y permanece todavía en la directiva como su secretario general.

René Zegarra, ex secretario general del Magisterio Minero Central Sur, radica en la ciudad de Eskilstuna y trabaja en la fábrica Volvo, y anuncia recién ahora que en septiembre viajará a Bolivia, después de 30 años.

“?Considera que cada Encuentro Boliviano, para él y su familia es una especie de terapia, que le permitió durante estos años, no perder su identidad cultural y sobrellevar los desafíos de la sociedad sueca”.

Con el correr del tiempo surgieron y desaparecieron algunas agrupaciones, pero se reconocen sus aportes de las: Asociación Sueco-Boliviano de Niños, Asociación Illimani ambas de la ciudad de Västerås, y otras que en su efímera vida, apostaron a su turno por incentivar en los niños y jóvenes el amor a la música, al baile así como a la preservación del idioma.

En 1991 se crea una nueva agrupación: la Fraternidad “Los Morenos” de Estocolmo siendo primer grupo de baile que en un tiempo contó con su banda de músicos propia integrado en su totalidad por suecos que interpretaban la música boliviana de la morenada.

En 1993 esta fraternidad visitaría Bolivia y en la plaza principal de Cochabamba ofreció un concierto. Entre otros grupos que han realizado presentaciones en el país, figura la Asociación Yawar Mallku de la ciudad de Estocolmo. Otras realizaron presentaciones en Europa.

En efecto son 25 asociaciones afiliadas a Fedbol, que acogen a jóvenes de aproximadamente 13 diferentes nacionalidades. Queda apenas como anécdota, situaciones de antes cuando en las reuniones se discutía el derecho de permitir en los partidos de fútbol a solo tres “extranjeros”.

El club IF-Bolivia de la ciudad de Malmö, que interviene en la Liga Sueca de Fútbol Amateur, contó en algún momento en su equipo titular la presencia de un 80 % de jugadores no bolivianos.

Ahora se presencia una tercera generación de jóvenes bolivianos que asumen la responsabilidad de preservar las raíces culturales de sus abuelos y padres. Muchos nacieron en estas tierras, siendo sueco o de otra nacionalidad uno de sus padres. Pero también hay aquellos jóvenes que por amistad y simpatía bailan nuestro folklore, con tanto empeño como un boliviano acostumbra hacerlo.

Las entidades suecas de fomento a la juventud apoyan las iniciativas de las organizaciones bolivianas, porque éstas permiten una permanente promoción social e integrador con sus diversas actividades.
Por tanto la mayor referencia de la colectividad boliviana es “el encuentro”.

Entre los jóvenes y noveles padres corre la broma “¿De qué encuentro es tu hijito?” porque en tales eventos el romance, el compromiso matrimonial y el drama de corazones se dan con todos sus matices.

Pero las organizaciones bolivianas encontraron también otros medios: las radios de cercanías (entiéndase como radios comunitarias) de alcance limitado, para difundir las noticias provenientes de Bolivia y América Latina, la música e inclusive vía teléfono realizan sus enlaces con radiosemisoras de La Paz, Oruro y Cochabamba, además de entrevistas con personalidades de la música y de la política.

Son programas de algunas horas, pero se autodenominan radios, por ejemplo tenemos Sur Radiodifusión de Gotemburgo, Radio Bolivia en la ciudad de Estocolmo, y otros que identifican a las asociaciones. Es un derecho que hacen uso las entidades cívicas, deportivas, políticas y culturales suecas y extranjeras existentes en el país de las que se estiman una variedad de 125 nacionalidades.

A esto resulta difícil de encontrar una respuesta. El grueso de los refugiados bolivianos llegó a partir de 1980.

En 1983 muchos dirigentes sindicales y políticos, retornan al país, pero algunos dejan en Suecia a sus hijos adolecentes inclusive las esposas por un “mientras tanto” que aguardarían aquí el llamado oportuno de sus maridos.

No era divorcio, no era abandono, más por la seguridad del bienestar sueco y por la inestabilidad política boliviana, no cortarían definitivamente sus lazos con Suecia. La militancia es un ideal riesgoso e ingrato, se lamenta ahora.

El exilio ha cobrado a muchas familias un elevado precio: se disolvieron matrimonios y los hijos atrapados en círculos viciosos en las grandes ciudades.

Este drama, no más que la otra cara de la sociedad sueca y la gran amenaza -con seguridad- es la adicción a las drogas.

El ex embajador boliviano en Suecia Antonio Mariaca mencionó, en cierta ocasión, de la existencia en las cárceles suecas de unos veinte bolivianos, en su mayoría hombres involucrados con el narcotráfico, la violación sexual, robo y violencia física.

¿Temor? ¿esperanza? Cualquiera fuera la motivación hay también de aquellos compatriotas que se empeñaron en ahorrar un “capitalcito” para emprender ?algo? en Bolivia y retornaron para comenzar una nueva vida.

A unos les fue bien y otros tuvieron que retornar fracasados a Suecia.

Pero no todo es malo, y es bueno aquí nombrar a Héctor Borda Leaño y Víctor Montoya personalidades que honran a la colectividad boliviana con su prestigio en la poesía y letras bolivianas respectivamente. Los pintores Hans Hoffmann, Julio Casanova, no son menos y quizás los más renombrados en Escandinavia por sus muestras.

Tenemos en otro terreno a Inti Peredo (hijo del malogrado lugarteniente del comandante rebelde argentino cubano Ernesto Che Guevara), eximio neurocirujano.

De seguro que sería largo enumerar a los compatriotas que han logrado, en base a estudios, un lugar respetado en esta sociedad.

Hay también aquellos anónimos que cultivan la poesía, la novela y la pintura, unos la difunden sus expresiones literarias y artísticas por sus propios medios sus y otros como Franscisco Callisaya el poeta quechua que tiene escrito cientos de poemas no están publicadas hasta ahora. El es aquel autor del poema minero ?Camarada Cristo? tantas veces declamada, y criticada en la década del 60.

Es harto difícil asumir un compromiso, pero desde el año 2005 los residentes bolivianos más allá de promover la solidaridad, el canto, música y deporte, organiza grupos denominados de apoyo a Bolivia, que refleja su simpatía con el proceso político boliviano y con el gobierno de Evo Morales.

De esa manera han llegado invitados hasta aquí algunos dirigentes masistas y luchadores populares. Igualmente en el seno de esta sociedad se han movilizado para apoyar al gobierno en tiempos de crisis, y han efectuado en tres ocasiones sus ?elecciones simbólicas?. Y de seguro se seguirá trabajando por la confraternización comunitaria de los bolivianos.
Por Jaime Padilla, corresponsal/Suecia Jp/cc ABI

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