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Ex guerrillero revela cómo el Che intentó crear un movimiento rebelde armado en Argentina

Publicado por tarijalibre on Oct 8th, 2007 y clasificado en Cuba. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Ciro Bustos, tras cuatro décadas de silencio, decidió publicar un libro que narra los acontecimientos que rodearon la trayectoria y el asesinato del legendario guerrillero argentino-cubano: “El Che quiere verte”.

Malmoe (Suecia), (Jaime Padilla, corresponsal de ABI).- Después de 40 años de la muerte del Che Guevara en Bolivia, se publica el libro del ex guerrillero Ciro Bustos: “El Che quiere verte”, cuyo aporte histórico permite comprender, ahora más que nunca, la irrenunciable lucha de sus principales gestores: Masetti, Che Guevara y el propio Bustos y tantos otros que acompañaron el proyecto de crear en los años 60 un movimiento guerrillero en la Argentina.

“Quiero entrar al país por la zona donde ustedes andaban, con dos columnas de unos cien hombres, argentinos, en un plazo no mayor de dos años. Tu trabajo desde ahora será mandármelos; quiero que seas una especie de coordinador de las tareas que serán necesarias, del modo de meter gente, de la logística”, le ordenó el Che en el campamento guerrillero a Ciro Bustos, quien había acudido desde la Argentina al llamado de su jefe.

Este es un pasaje de los muchos que cuenta el ex guerrillero en su libro “El Che quiere verte”, subtitulado “La historia jamás contada del Che”, editado en agosto reciente por la editorial Vergara de Argentina.

Bustos escribe en su libro su vida junto al Che en Cuba y en Bolivia, su estrecha relación de militancia y amistad con el periodista, también argentino, Jorge Ricardo Masetti.

Desempeñan ambos un rol importante en la organización del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) preparado para apoyar al Che, en su objetivo estratégico: “toma del poder político en la Argentina”.

Hay una afirmación preciosa cuando Bustos describe los riesgos de esta empresa: “…al disparate de la aventura, es imposible negarle la máxima pureza. Puede ser irresponsable, o simplemente riesgoso, pero es el precio a pagar por el participante. Idiota y criminal es conducir a contramano por una autopista, donde las víctimas serán inocentes. Pero asumir el peligro en primer plano con el fin de luchar por la idea de un mundo mejor es un acto de entrega, de renuncia a los bienes materiales, de sublimación de la personalidad, de concretización del impulso vital”.

“No confundir con el martirologio terrorista del fanatismo, que no hace más que cumplir designios ajenos a cambio de una plaza en el Paraíso. Estamos hablando de asumir riesgos por la vida, de pelear por el amor, por el derecho a un futuro compartido”, continúa.

“Así es que el plan del Che consistía en esa simpleza trascendente: despojarse de todos los atributos de la gloria, ir allí haciendo frente a los riesgos terrenales como el que más, plantarse en el trópico territorial y decir: acá estamos, queremos empezar de nuevo a construir una nacionalidad entre todo, en la que los beneficios del trabajo no sean usurpados, los derechos no resulten conculcados, la alegría no sea propiedad privada, la cultura alcance para todos, el olor del pan inunde los hogares y los sueños ocurran a la luz del sol desalojando las pesadillas de la noche. Si lo quieren impedir tienen que venir a buscarnos, y sepan que vamos a pelear por ello”, asegura.

Ciro Bustos también rememora incluso los riesgos que perjudicaron la concreción del proyecto argentino.

“El Che no podría integrarse si nosotros fracasábamos, ni el proyecto podría llevarse a cabo sin el Che”. Pero el peligro estaba incrustado ya en el interior mismo del núcleo cercano al Che, desde antes que el proyecto desembocara en territorio boliviano.

COOPERACIÓN DEL GOBIERNO DE ARGELIA

Siempre en esa dirección, el libro reúne antecedentes nunca antes conocidos de la cooperación del gobierno de Argelia en aquellos años.

El líder argelino Ahmed Ben Bella les había facilitado todo el apoyo logístico a los guerrilleros hasta antes de viajar al territorio elegido e inclusive toleró un juicio interno en el grupo que comandaba Masetti, contra un miembro por indisciplina.

Bustos recuerda bien y con muchos detalles de aquella embriagante época donde la vía armada era la única alternativa en varios países que luchaban por su liberación.

Argentina estaba bajo el fuego del régimen de facto del General de Ejército; Juan Carlos Onganía (1966 – 1970), con un movimiento peronista empeñado en reagruparse, pero, no en la misma dirección del Che.

Ciro Bustos, en su libro, de igual manera recupera del olvido a muchos de sus compañeros y combatientes del EGP en Salta y pese a esa caída el proyecto revolucionario impulsado por el Che, a partir del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, prosigue siempre mirando el sur con “muestras de entrega y sacrificio”.

Los acontecimientos de Bolivia, marcó sin duda, el fracaso del proyecto argentino. “La iniciativa del foco guerrillero no pudo consumarse y, sin haber siquiera empezado a concretar los planes, debió pasar a la defensiva”, dice Bustos.

Una relación pormenorizada de su detención junto al francés Regis Debray, su condena a 30 años de prisión en el juicio de Camiri, y su posterior indulto por el presidente militar boliviano Juan José Torres, no cierran su historia.

Bustos objeta también en su relato a los dirigentes del Partido Comunista Argentino y al boliviano y otros personajes que, tras el desenlace de la guerrilla en Bolivia, se ocuparon de deformar el proyecto argentino al no reconocer que el sueño del Che de hacer la revolución en su país de origen, era legítima e irrenunciable.

“Durante los siguientes 30 años no se hablaría más del grupo del Che en la Argentina -ni por casualidad y menos por rigor histórico- , hasta que las fechas conmemorativas de su muerte desataran el paquete”, dice Bustos, al señalar que el escritor Jon Lee Anderson habló en 1995 con él en Suecia para escribir su libro sobre la vida revolucionaria del Che.

“Por razones de política internacional, más que de seguridad, la Revolución Cubana mantuvo una posición prescindente y un silencio prolongado sobre todo aquello que no fuera elogiar la figura del Comandante Heroico y sus hombres caídos en la lucha contra el imperialismo, como fueron sus deseos y voluntades”, subraya el autor.

Pero no se detiene aquí. Ciro Bustos examina también el libro de Taibo II en “la cual no figuran todos los que son y figuran los que no son”, dice.

Bustos opina -en una conversación con este corresponsal- que “los investigadores siempre deben llegar al fondo de los temas y no quedarse con las construcciones de los medios, los rumores y culpabilidades apropiadas, ajenas a la realidad y que pueden ayudar a salvar la ropa. Al escribir para decir realidades, se dice todo o no se dice nada. Olvidos al margen”.

Bustos, el hombre de confianza del Che y “participe directo de los hechos de Salta y Bolivia”, dijo sentirse confiado hoy de la actual configuración del mapa político de la Argentina y Bolivia.

“En Argentina se está rescatando la dignidad nacional del fango, para decirlo con palabras suaves. Si la gente vuelve a estar contenta de ser ciudadanos del país, se podrá construir un futuro equivalente. Es una tarea difícil, porque, como en un naufragio, solo hay restos destruidos, desechos flotantes, cadáveres podridos”, dijo.

“En Bolivia, el verdadero pueblo aborigen, eligió por vez primera en 500 años. Es de esperar que conserven el impulso y no se rindan ante los fracasos eventuales. Es su tierra y su vida, y ambas hay que cultivarlas”, concluyó.
Jp/Dgav ABI

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