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Falleció en Bolivia Ana María Romero Un ícono del periodismo y de la defensa de la humanidad

Publicado por Tarija on Oct 27th, 2010 y clasificado en IMAGEN, Órgano Legislativo. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Falleció en Bolivia Ana María Romero Un ícono del periodismo y de la defensa de la humanidad

Ha fallecido en Bolivia Ana María Romero de Campero, una insigne periodista y defensora de los derechos humanos que soportó largos de años de una enfermedad que finalmente acabó con su vida.

Los bolivianos esperaban la recuperación de Romero de Campero para que se integre a la Presidencia del Senado, tras ser electa como primera senadora del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) y a invitación del presidente Evo Morales Ayma.

Su llegada a la Asamblea Legislativa Plurinacional como primera senadora del MAS fue saludada por diversos sectores de la población para que se constituya en un puente vital entre los intereses de la clase media e intelectual del país y los de los sectores populares.

Campero, una periodista con un amplio tránsito por las redacciones de la prensa nacional e internacional (fue corresponsal de la agencia de noticias de Alemania DPA por muchos años), desempeñó un importante rol de activista social que se opuso en forma explícita y valiente a las dictaduras, inicialmente desde las redacciones de los periódicos y después en su vida diaria y en las oportunidades que tuvo en los cargos de dirección de instituciones de la prensa y de la Defensoría del Pueblo.

Su postulación como candidata a primera senadora del MAS y su elección como Presidenta de la Cámara Alta se produjo en base a esos méritos.

El presidente Morales fue claro al subrayar que la invitó a formar parte del proceso de cambio para que sea una personalidad clave que tienda puentes de acercamiento con la oposición y con las clases medias e intelectuales del país.

Pese a que Romero de Campero se hizo en la lucha laboral y la tinta de los periódicos y en el activismo social hasta llegar a ser designada y reconocida como la Primera Defensora del Pueblo, pertenece a una de las familias más distinguidas de La Paz. Su padre fue Canciller de la República.

Más conocida por los periodistas y amigos como AnaMar o simplemente Doña Anita, fue ministra de Informaciones del Gobierno Constitucional del Presidente Walter Guevara Arze en 1979, quien ocupó pocos meses el Palacio de Gobierno hasta que fue derrocado por un cruento golpe de Estado encabezado por el entonces Coronel Alberto Natusch Busch, militar de mano dura que no pudo permanecer más de 17 días en el palacio de Gobierno porque su régimen no fue reconocido internacionalmente y no pudo dominar a la oposición democrática.

Tras el derrocamiento de Guevara Arze, Ana Mar pasó a la clandestinidad con otros ministros para conformar una suerte de Gobierno en la clandestinidad que desarrolló una amplia tarea de información a la opinión pública internacional que contribuyó a la caída de Natusch, quien se vio obligado a dejar el mando del país a la entonces presidenta de la Cámara de Diputados, Lydia Gueiler Tejada, la primera mujer que llega a la Presidencia en Bolivia.

Posteriormente Ana Mar volvió a sus labores al frente de su hogar con su esposo, pero nunca dejó de escribir para los principales periódicos de Bolivia. Sus columnas firmadas con AnaMar eran muy leídas.

Otro de los episodios en los que AnaMar fue protagonista en la política nacional fue cuando formó parte de huelgas de hambre contra las dictaduras y también para exigir la renuncia de mandatarios constitucionales que demostraron su poco apego a las leyes y al respeto a la vida y a los anhelos del pueblo.

Así sucedió durante las jornadas y huelgas de hambre que anticiparon la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada el 17 de octubre de 2003, cuando se cernía sobre el país el peligro de un enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y los movimientos sociales.

Campero y otros dirigentes sociales, inclusive de clase media y clase alta, pero inspirados en ideologías cercanas a los sentimientos del pueblo, se parapetaron en una huelga de hambre pacífica en un barrio residencial de La Paz, desde donde hicieron conocer su protesta por la violencia desencadenada contra las clases populares de la ciudad de El Alto por órdenes de Sánchez de Lozada, que dejó tras de sí 67 civiles muertos y casi 400 heridos.

El presidente Evo Morales calificó a Romero como una “periodista y persona intachable” que dio muchas pruebas de compromiso con el pueblo y la democracia a lo largo de su vida.

Reconoció que Ana Mar no aceptó inicialmente la invitación a formar parte de los candidatos del MAS a la Asamblea Legislativa debido a su delicado estado de salid, pero finalmente lo hizo como un servicio más al pueblo, uno más en su vida.

Romero de Campero manifestó entonces que usará todas sus capacidades para contribuir a la concertación nacional con la misma entrega que cuando desempeñó cargos de alta responsabilidad. Fue Defensora del Pueblo entre 1998 y 2003.

En el año 2004 fue postulada junto a las bolivianas Nicolasa Machaca y Domitila Chungara para el premio Nobel de La Paz propiciada por la Academia de Suecia. Machaca es una anónima dirigente campesina fundadora de la federación de Mujeres sindicalistas Bartolina Sisa, mientras que Chungara es una mujer minera que luchó contra las dictaduras aún a costa de perder al niño que llevaba en su vientre.

La ex presidenta del Senado era también parte del Semanario Aquí, que dirigía el sacerdote jesuita Luis Espinal, quien fue secuestrado y asesinado por paramilitares al mando del ex coronel Luis Arce Gómez en marzo de 1980, como preludio de un cruento golpe militar que estalló en julio de ese año al mando del general Luis García Meza.

El semanario Aquí fue el primero que denunció a principios de 1980 la marcha de un golpe militar que tenía el apoyo del fascismo y el narcotráfico, lo que finalmente se confirmó. Los gestores de ese golpe, García Meza y Arce Gómez, están hoy en la cárcel de Chonchocoro donde cumplen una condena de 30 años de reclusión sin derecho a indulto por los delitos que cometieron.

Ana María Romero ejerció el periodismo durante tres décadas. Empezó como reportera y culminó como Directora del diario católico Presencia (1989-2005). Ha sido Presidenta del Círculo de Mujeres Periodistas, la Asociación de Periodistas de La Paz y la Asociación Nacional de la Prensa (ANP). Fue también Presidenta de la Federación Internacional de Diarios. Ha sido acreedora al Premio Nacional de Periodismo y jurado del premio Rey de España que otorga la Agencia EFE.

Por Adalid Cabrera Lemuz  Acl ABI

 

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