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GOBIERNO, MEDIOS; VERDAD AMARGA, PERO NO OFENSA – Por David Norman Foronda

Publicado por Erick on Mar 26th, 2009 y clasificado en General. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Primero, es completamente cierto que cuando nos hacen notar nuestras faltas, deslices o “errores”, y en virtud a la naturaleza humana, tendemos a negarlos, irritarnos, encolerizarnos, es más, a ir en contra de aquel o aquellos que hubieren “osado” poner en tela de juicio nuestra “ideología”, conducta o proceder, o cuando menos hubiesen hecho notar nuestras equivocaciones. Segundo, pero es también cierto que el ser humano aprende de sus fallas y trata de ser mejor cada día. En Bolivia dentro la relación gobierno-medios de comunicación (en general privados) sólo lo primero es una realidad o constante, pues ambos lados niegan todo y el “ataque” verbal entre ambas partes ya se ha tornado prácticamente en una historia sin fin.

En esta república, que al gran Libertador debe su nombre, esta cada vez más compleja relación del periodismo con el gobierno –en primer lugar porque se debe o, al menos, debería buscarse presentar la información a la opinión pública de la forma más objetiva posible; y en segundo lugar porque el manejo del poder político, económico y en el caso del actual gobierno del MAS y Evo Morales además el uso del “poder social”, con el tiempo, amenaza con corromper aún hasta a el más honrado o probo, aunque en los hechos ya todos los bolivianos sabemos lo que ha acontecido; corrupción, contrabando, inseguridad jurídica, narcotráfico, cero seguridad ciudadana, desvío de recursos del estado, etc.– sólo demuestra una vez más la censurable angurria de poder político y la lucha de ciertos grupos en desmedro del pueblo boliviano que ha dejado como resultado a un estado anémico y carente de una justicia idónea y de líderes que piensen y actúen en pro de los habitantes de Bolivia.

En el caso de los medios de información, sean o no privados, se espera la mayor responsabilidad y objetividad en virtud de la capacidad humana para informar los elementos que intervienen en la noticia, pues el ser periodista contempla, entre otras cosas, también ser el intermediario entre los hechos y el conocimiento público, siempre teniendo en cuenta las consecuencias de la noticia en la sociedad, o sea su imprevisibles efectos, pues la misma sociedad construye la salud de su esencia en torno a la noticia, y de la misma forma medita su futuro accionar. Por eso el periodismo juega, sin lugar a dudas, un papel preponderante en la vida de la sociedad pues en el mundo en la que se maneja diariamente es ya de por sí difícil el interpretar la realidad sin que de por medio hayan obstáculos de tipo tecnológico, político, económico, y hasta religioso. Lo ridículo, lo triste, es que en Bolivia estos principios han pasado a segundo plano y la gran mayoría de los medios información sólo se dedican a disfrazar la verdad o los hechos, informan a medias o simplemente desinforman. Esto como el resultado del poderío económico del que gozan las personas o sociedades que poseen estos medios de comunicación que, en honor a la verdad, sólo están en contra del gobierno actual y no comulgan con sus políticas aún teniendo conciencia de que no todas son erradas.

Por otra parte, en lo que toca al gobierno del MAS y Evo Morales estos se han dado a la tarea de potenciar los anteriormente medios estatales que, hoy por hoy, sólo son medios gubernamentales que se dedican a alabar la administración de Morales su entorno palaciego y sus acólitos que cuando algún encabezado o titular no es de su agrado o toca puntos sensibles estos se abocan a humillar periodistas, a perseguirlos, o a desprestigiarlos. Sólo hay que ver u oír los noticieros de los mencionados medios “estatales” y sus reporteros que toman claramente partido por el actual gobierno y su accionar, acallando de esta forma el sentir y pensar del conjunto boliviano. Es deplorable ver la forma en la que estos medios y sus ediciones noticiosas han olvidado el tratamiento que se debe de dar a la información, pues para expresar opiniones personales existen otros tipos de programas, es cierto todos tenemos derecho a decir nuestro parecer, pero no en un programa de noticias que tiene como principal fin difundir hechos noticiosos de la manera más objetiva posible y peor aún cuando el que toma partido por uno otro lado se denomina asimismo como “periodista”. Es triste pero cierto que se han olvidado de que la noticia no es de propiedad exclusiva del gobierno de turno, de los círculos políticos, económicos o sindicales, menos de un director, editor, corrector, escritor, ni siquiera del generador del aquel hecho noticioso sino de la sociedad en general que es la que interpreta con esto la realidad en la que vive y define su situación en el mundo.

Sabemos que no es algo fácil el informar con precisión acerca de los sucesos diarios, pero también somos conscientes de que en los medios de comunicación en general siempre hay aquellos “periodistas” que sólo se dedican a mostrar un sólo lado de la información, aquel que más le convenga dependiendo del lado en el que se encuentren prestando sus servicios, dando así solamente una impresión parcial, desleal, y carente de equilibrio a la sociedad. Empero, gobierno sus medios “estatales” y los medios privados deben retomar la senda correcta y tener en cuenta que el hecho noticioso debe ser transmitido fielmente, tal y cómo ocurrió, no desde el punto de vista del periodista, de un “analista”, de un yatiri, de un sindicalista, de un ex guerrillero, de un politólogo, de un sociólogo, “opinólogos”, etc. sino de una manera imparcial y honesta pues la verdad adelgaza, más no quiebra.

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