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La crisis del Gas de Argentina y Bolivia sacude a la region

Publicado por Tarija on Jun 11th, 2010 y clasificado en Gas y Petroleo, INTERNACIONAL. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travťs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Estaban llamados a ocupar el epicentro del gas latinoamericano. Bolivia, con las terceras reservas del continente, daba por hecho su rol de productor preferente. Ten√≠a respaldo de la diplomacia energ√©tica caraque√Īa de Ch√°vez y una punta de lanza en Argentina. Tanto, que promet√≠an juntos el Gran Gasoducto del Sur como arteria para toda la regi√≥n. Pero a Bolivia y Argentina se les ha dado la vuelta un embudo del gas del que los pa√≠ses vecinos escapan para buscar alternativas. Todas pasan por el gas natural licuado (GNL), en la pr√≥xima d√©cada el Cono Sur triplicar√° su capacidad y su llave ya no est√° en manos de Morales y los Kirchner. La estatal boliviana YPFB no tiene c√≥mo superar hoy 44MMmcd, pero se comprometi√≥ a 30 millones con Brasil, una demanda interna de 9 millones y 5 MMmcd a Argentina. Argentina ha sellado un acuerdo con Uruguay para comprarle el GNL de una planta binacional. Quintero le permite a Chile triplicar el volumen que importaba de Argentina. Hasta Venezuela busca sitio para Pdvsa en el GNL, a√ļn a costa de Bolivia. Todos los mapas del GNL pasan por Repsol: las dos regasificadoras de Argentina y la mitad de sus importaciones, el gas que Pdvsa le vender√° a Uruguay, Paraguay y Argentina; la nueva planta de Per√ļ y acceso a Trinidad con la sociedad Stream que comparte con Gas Natural.
El Ejecutivo argentino ha pasado de la negativa a la simple matizaci√≥n. A un mes a√ļn de que comience el invierno austral y los momentos punta de consumo industrial y dom√©stico, en la Casa Rosada no pueden ocultar que han comenzado las restricciones en todo el pa√≠s. En el Ministerio de Planificaci√≥n de Julio de Vido tratan de aterrizar los recelos de los consumidores: los cortes por hasta 16 millones de m3 son -en su dial√©ctica- s√≥lo ‚Äúrestricciones controladas‚ÄĚ a los grandes productores industriales en Argentina que tienen contratos ‚Äúinterrumpibles‚ÄĚ. Nada -dicen- que no hayan podido encajar y conocer con cierta antelaci√≥n las empresas. Pero nada, al mismo tiempo -denuncian las patronales- que no haya mermado en un 42% el gas que requieren para su operaci√≥n las 100 mayores industrias, que haya reducido la producci√≥n de algunos combustibles y acero un 35%, o en algunas sider√ļrgicas que no pueden reemplazar el gas con gasoil o el fuel oil.
Como reconoc√≠an fuentes de la patronal a Urgente24 y La Naci√≥n, en realidad, necesitan 700.000 m3 diarios para operar con normalidad y reciben 400.000. Por primera vez, se reconoce que ser√° la √ļnica f√≥rmula de que los cortes en el sector industrial (que consume un 40% de los 115 MMmcd (millones de metros c√ļbicos diarios) no lleguen a los usuarios dom√©sticos. Las luces rojas est√°n ya encendidas: las restricciones selectivas pueden llegar a las pymes en la cumbre del consumo invernal. Por primera vez, para el ministerio de De Vido, ya no se trata, como en 2008, de culpabilizar a las limitaciones del sistema de distribuci√≥n y a las distribuidoras (con Gas Natural Ban en cabeza): en la Casa Rosada han llamado de nuevo a y empiezan a admitir que los problemas, ahora, son de suministro en pozo, de ca√≠da de las reservas, de descenso de la producci√≥n y de facturas de un mix en el que tiene que desviarse para las centrales t√©rmicas y evitar el otro colapso, el el√©ctrico.
En palabras de Daniel Montamat, ex secretario de Energ√≠a, ‚ÄúArgentina se ha comido su principal capital energ√©tico, el gas natural. A principio de la d√©cada, hab√≠a reservas por 800.000 millones de m3. Hoy, s√≥lo alcanzan 400.000 millones. El pa√≠s ha dejado de ser gasista, al menos lo suficiente para autoabastecerse, ha pasado del 6% al 10% de importaciones de GNL en s√≥lo dos a√Īos y espera duplicar la capacidad de Bah√≠a Blanca (donde YPF regasifica entre 6 y 8 millones de m3 diarios dos d√≥lares m√°s baratos que los de Bolivia, con flete incluido), adem√°s de lanzar otra planta con YPF y consumar este a√Īo 14 cargamentos de GNL, cinco de ellos con YPF y otros cinco con Gas Natural Ban. Pero en la mesa del Ejecutivo queman los informes, entre ellos otra vez el del grupo de los ocho ex ministros de energ√≠a y econom√≠a de la democracia. Denuncian que Argentina se desangra en subvenciones, desincentiva la inversi√≥n de las compa√Ī√≠as privadas -cay√≥ un 42% en un a√Īo- y ni pagando caro el gas boliviano y los buques de GNL de Trinidad y Qatar -m√°s del triple de los 2,5 d√≥lares por producci√≥n local- consigue zafarse de la sombra del desabastecimiento.
El intervencionismo, el control de las tarifas, un modelo subvencionado con m√°s de 13.500 millones de pesos de subsidios la carga impositiva y las restricciones sorpresa ahogan a las grandes energ√©ticas, con las gasistas en cabeza en un laberinto en el que la producci√≥n local les resulta cada vez m√°s costosa y m√°s deso√≠das sus peticiones de que el Gobierno abra su acceso al share gas, que permitir√≠a a los productores recibir el doble de lo que cobran ahora. Algo pasa adem√°s -le recuerda la patronal- cuando la principal distribuidora de gas Metrogas (controlada por la brit√°nica BG pero en la que Repsol tiene un 45% del capital) est√° al borde del default por la par√°lisis de las tarifas y cuando la Casa Rosada les recuerda a Repsol y BG que Metrogas, con vencimientos de 21,7 millones de d√≥lares este semestre, vuelve a la sombra de su intervenci√≥n, aunque sea tentativa como en enero y aunque sean los olvidos el Gobierno los que le dejan cada a√Īo 45 millones de d√≥lares en el limbo tarifario. Esta vez su directiva le ha puesto nombre -‚Äúpasividad estatal‚ÄĚ dicen- a una trayectoria en la que desde 1999, la mayor distribuidora de gas del pa√≠s no ha conseguido que N√©stor Kirchner primero y Cristina Fern√°ndez despu√©s, le permitan aplicar las subidas aprobadas.
Adem√°s, seg√ļn el √ļltimo estudio de SEL Consultores, seis de cada diez empresas que operan en Argentina han reducido sus planes de inversi√≥n desde este a√Īo, no por la crisis global, sino por ‚Äúla inseguridad jur√≠dica y la intervenci√≥n estatal‚ÄĚ (en un 55% de los casos). Para el economista Ricardo Arriazu faltan 35.000 millones de d√≥lares en siete a√Īos s√≥lo en energ√≠a primaria. La Casa Rosada encadena, golpe a golpe, la maldici√≥n de todas las aristas de su mix energ√©tico: las restricciones en el suministro del gas industrial han obligado a reducir en un 35% -seg√ļn la patronal- la producci√≥n de las petroqu√≠micas argentinas, entre ellas la planta de YPF de Metanol. De Vido ya sabe que tiene que importar gas este invierno austral (desde junio) para las centrales de generaci√≥n el√©ctrica. Nada que haya podido impedir ya, que tras la senda de Venezuela, Ecuador o Bolivia, las provincias argentinas sufran cortes de electricidad.
Nada que no le hayan venido advirtiendo desde 2007 los analistas locales y hasta la C√°mara de empresas energ√©ticas, que alerta ahora de es s√≥lo el preludio de una crisis mayor. En palabras de Emilio Apud, un laberinto en el que ‚Äúel crecimiento de la demanda empuja a la importaci√≥n creciente de combustibles‚ÄĚ. Argentina, con un mix muy ligado a los hidrocarburos, donde el gas supone el 56% de la matriz, se ha deslizado desde el perfil de exportador a sus vecinos al de un comprador forzoso de GNL. Las reservas se han reducido un 43% desde el 2000. Lo que en 2007 comenz√≥ como una operaci√≥n coyuntural ha terminado por ser un rasgo cr√≥nico de su mix, que el √ļltimo a√Īo supuso compras por 530 millones de d√≥lares y que ha duplicado en s√≥lo 24 meses su nivel de importaci√≥n. Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo descartan el anillo de gasoductos regionales con el que so√Īaron los Kirchner y Alan Garc√≠a. Como recuerdan en la direcci√≥n de Metrogas Chile, el gas argentino tiene un precio muy bajo en su mercado nacional, pero el que exportan est√° gravado por impuestos asociados tan altos que a sus vecinos no les compensa ya. Las distribuidoras de garrafa excusan la escasez asegurando que las envasadoras optan por vender su producci√≥n en Brasil y Paraguay.
EL TERREMOTO DE TODO EL MAPA GASISTA
Las zozobras del gas argentino retumban ya en los muros de sus vecinos: hasta ahora, estaba llamada a ser el hub del gas propio y del de Bolivia para toda la regi√≥n. Pero ya s√≥lo Paraguay, que no ha cambiado a√ļn su mix energ√©tico tiembla con cada golpe de llave a las restricciones argentinas, sabe que de marzo a noviembre todo es posible en su suministro. Y es que a la presidenta Cristina Fern√°ndez se le ha dado la vuelta el embudo del gas regional. Se lo acaba de recordar a domicilio el presidente uruguayo, Jos√© M√ļjica. Paradojas de la pol√≠tica energ√©tica argentina, seg√ļn el acuerdo bilateral que acaban de firmar esta semana, ser√° Uruguay -que no tiene gas y lo importaba hasta ahora de Bolivia a trav√©s de Argentina- el que le vender√° GNL a su vecina y acoger√° la regasificadora conjunta, que Argentina, a la luz del riesgo pa√≠s, las dificultades para llamar a la inversi√≥n extranjera y para refinanciar proyectos locales en los mercados internacionales de cr√©dito, ahora ha preferido no construir. Enarsa -la estatal argentina- ya tiene bastante con asumir a cuatro manos con YPF una segunda regasificadora en Escobar que deber√° estar operativa en 2014, en Buenos Aires. Argentina prefiere pasar de brazos de Evo Morales (con un gas el triple de caro que el local) a brazos de Uruguay, pero la planta binacional no llegar√° hasta 2014, quiz√° ya con el gas de Pdvsa.
Lo sabe Chile. Desde la llegada de Fern√°ndez a la Casa Rosada, primero Bachelet y ahora Sebasti√°n Pi√Īera comenzaron a emanciparse del gas argentino, de sus cortes y sus cambios de precios. Ahora, la construcci√≥n de la que fue la primera planta regasificadora del hemisferio sur americano, Quintero, le permite almacenar y procesar 2,5 millones de toneladas por a√Īo de GNL, produciendo 10 mmcd de gas natural en base y 15 mmcd en punta y triplicar el volumen de gas que importaba hasta ahora. En otras palabras, depender s√≥lo del GNL -hasta ahora de Trinidad y Tobago, Malasia e Indonesia- y, m√°s a√ļn, convertirse en potencial exportadora a Argentina (a trav√©s de Uruguay) y a Paraguay. Lejos quedan los planes de 1997, cuando Enarsa y Enap se aliaban con el Gasoducto del Pac√≠fico como arteria. En ese entonces, Innergy firm√≥ un contrato de compraventa de gas a largo plazo con YPF, que le permit√≠a recibir hasta tres millones de metros c√ļbicos de gas diario. En 2004, en pleno invierno, a la regi√≥n lleg√≥ una cantidad m√°xima de dos millones de metros c√ļbicos de combustible. Esa fue su cima, porque desde esa fecha la v√°lvula del gas allende los Andes comenz√≥ a cerrarse tanto, que en 2009 por el Gasoducto del Pac√≠fico llegan apenas 200.000 metros c√ļbicos diarios. En los nuevos mapas energ√©ticos de Santiago y el accionariado de la planta de Quintero se hacen sitio Metrogas y Endesa Chile. Las energ√©ticas espa√Īolas estar√°n, adem√°s, presentes en el nuevo terminal de Mejillones, cuya conclusi√≥n est√° prevista para finales de a√Īo o principio de 2011.
BOLIVIA PIERDE LA PRIMAC√ćA Y LOS MAPAS DEL GAS
Ni el acuerdo sellado en abril para forzar suelos m√≠nimos de suministro de YPFB a Brasil y Argentina hasta 2019 y 2016, ni las aspiraciones del gigante estatal de los hidrocarburos bolivianos de ingresar 2.300 millones de d√≥lares en 2010 de esos dos mercados (un 15% m√°s), han podido blindar las garant√≠as del gas boliviano. YPFB hace malabares para cumplir su esquema de suministro preferente -primero al mercado local, luego a Brasil y en tercer lugar a Argentina- pero ya en el primer mes en vigor de la Adenda sellada con Brasilia y Buenos Aires, s√≥lo la ‚Äúalta intensidad energ√©tica‚ÄĚ, seg√ļn la versi√≥n oficial, ha permitido al gas boliviano no empezar a recibir sanciones. Y es que, a La Paz no le salen las cuentas. En los √ļltimos 4 a√Īos s√≥lo pudo incrementar su capacidad entre 2 y 3 MMmcd. Su producci√≥n m√°xima en 2009 oscilaba entre los 40 y los 43 millones de metros c√ļbicos diarios y la media cerr√≥ el ejercicio en 34. La propia YPFB reconoc√≠a que no tienen hoy capacidad para superar el techo de los 44 millones sin mayores inversiones en nuevos pozos, pero se ha comprometido a un entorno de 44 millones: al menos 30 millones con Brasil, a hacer frente a una demanda del mercado interno que roza ya los 9 millones de m3 por d√≠a y a suplir a la argentina Enarsa un m√≠nimo de 5 MMmc/d√≠a, hasta que en 2011 llegue a 7 millones. Un suelo que ya incumple: durante varios d√≠as de mayo, Bolivia -ahogada por el consumo local entre 7 y 9 millones y el de Brasil de 29 millones, ya no ha podido enviar m√°s de 4,6 MMcd a Argentina.
Y es que aunque dispone de las segundas reservas de gas del continente y est√° rodeada de tres potencias industriales (Argentina, Chile y Brasil) con d√©ficit de gas, ni el embeleso boliviano puede ya perder de vista que respira tambi√©n a√ļn por las grietas de su ‚Äėgigante‚Äô energ√©tico estatal: un informe del Gobierno el que acaba de reconocer los 22 problemas que lastra la cadena productiva de los hidrocarburos bolivianos: desde la falta de conocimiento sobre las reservas probadas (no se certifican desde 2004 y no lo har√°n hasta finales de a√Īo como pronto y de manos de la estadounidense Raider Scott) a la falta de competitividad e incentivos para las empresas, o la ‚Äúcorrupci√≥n‚ÄĚ de YPFB. La empresa estatal s√≥lo ha conseguido ponerle ‚Äėapellidos‚Äô a la mitad de los 7.561 millones de d√≥lares que necesita para su Plan Estrat√©gico a cinco a√Īos. M√°s a√ļn: La ‚Äėmaldici√≥n‚Äô energ√©tica se teje a la perfecci√≥n tambi√©n en el espejo andino: la rebaja de las exportaciones contiene la producci√≥n de gas y con ella, lastra la producci√≥n de l√≠quidos -de 46.700 bpd a 41.600 bpd. Por primera vez en m√°s de cuatro d√©cadas, Bolivia ha tenido que importar gasolina y GLP de consumo interno de Chile y Argentina. La ampliaci√≥n del Gasoducto Al Altiplano (GAA) a√ļn est√° en construcci√≥n y su aprovechamiento, adem√°s, est√° condicionado a la conclusi√≥n del Gasoducto Carrasco-Cochabamba (GCC), que estaba prevista para 2010.
Bolivia encadena en torno a la estatal YPFB las zozobras de su gas. Y no son s√≥lo ya las del suministro. Como los analistas locales recuerdan, el proceso de diversificaci√≥n de los que eran sus clientes preferenciales hace que, en tan s√≥lo dos a√Īos, el gas boliviano que se exporta a Brasil, a 4,34 d√≥lares por mill√≥n de BTU empiece a ser menos competitivo que el GNL que Sao Paulo recibe por otras v√≠as. De hecho, los 1.387 km del Gasoducto de Integraci√≥n Sureste-Noreste construido desde este a√Īo con la previsi√≥n de llevar 20 MMmcd de R√≠o a Bah√≠a, la mayor√≠a de gas boliviano, le har√° sitio al GNL importado desde varios mercados y si Brasil esperaba haber incrementado con √©l en 14 millones de m3 por d√≠a adicionales sus importaciones, es Petrobr√°s la que reconoce que ahora vendr√°n, como GNL, de otros mares. Uruguay, que durante a√Īos reivindic√≥ la libertad de acceso al gas boliviano, lo ha puesto ahora a competir con el GNL importado desde Trinidad, Qatar, Asia y quiz√°, en un futuro no tan lejano, Per√ļ. Y es que, como advierten los analistas regionales, su propio Tri√°ngulo de las Bermudas del gas acabar√° por engullir las aspiraciones regionales de Argentina y Bolivia en una nueva geometr√≠a energ√©tica, donde a pesar de los precios -el GNL es en principio m√°s caro que el suministrado en ductos locales y de que s√≥lo supone el 10% del mercado mundial- cada uno de sus socios y de los mercados vecinos busca la llave de su seguridad y su autonom√≠a con √©l.
Esta situaci√≥n pone a Bolivia, que exporta s√≥lo a trav√©s de ductos, en una posici√≥n muy distinta de hace cinco a√Īos, cuando se proyectaba como el centro de distribuci√≥n regional. Se lo acaba de describir a Morales su propia C√°mara de Hidrocarburos (CBH): detectan ‚Äúun fuerte contraste entre el crecimiento del GNL en barcos metaneros a los centros de demanda de Sudam√©rica y el estancamiento de exportaci√≥n de gas natural boliviano en gasoductos‚ÄĚ. De la gran red que Hugo Ch√°vez y Morales promet√≠an tejer en toda Sudam√©rica con Argentina como punta de lanza, hoy no queda ni la intenci√≥n diplom√°tica. Las zozobras de La Paz y Buenos Aires, el pragmatismo de Caracas y los recelos de Brasilia, Santiago y Montevideo han podido m√°s. ‚ÄúLa apuesta por un proceso de integraci√≥n por gasoductos, que tuvo un crecimiento explosivo en la capacidad de transporte internacional incorporada entre 1998 y 2002, de los 19,1 MMmcd a 105,8 MMmcd -advierte la CBH- ha llegado al estancamiento‚ÄĚ. ‚ÄúEl incumplimiento de contratos por parte de Argentina y Bolivia, el estancamiento de la inversi√≥n y la poca confiabilidad mostrada parecen haber postergado el apetito de los importadores regionales, para nuevos proyectos de integraci√≥n intrarregional‚ÄĚ por gasoductos, apunta la CBH.
LAS CARRERAS DEL GNL
Los ductos ser√°n nacionales, lo justo para distribuir el gas local y complementarse con el GNL, como en Chile, en la propia Argentina, o en Per√ļ, que ha empezado a hacerse sitio en una din√°mica en la que los productores no quieren arriesgarse en inversiones en infraestructuras costosas, que requieren cuantiosas reservas probadas; tratan de eludir y en la que los centros de consumo latinoamericanos prefieren garantizar suministros constantes y eludir riesgos pol√≠ticos. Como explicaba Bernardo Prado Li√©bana en HidrocarburosBolivia.com, ‚ÄúObama quiere el petr√≥leo de Lula para olvidarse de Ch√°vez, Lula, de la mano de Petrobr√°s, est√° opacando el protagonismo de PDVSA y pronto va a decirle a Morales que ya no necesita el gas boliviano, Kirchner opt√≥ por el ¬®confiable¬® GNL de Trinidad y Tobago para afrontar el invierno que viene, Garc√≠a duerme tranquilo con Camisea y Per√ļ LNG y Chile, con la planta de regasificaci√≥n de Quintero a punto de estrenarse, le dir√° adi√≥s para siempre al gas argentino. A Bolivia no le queda m√°s opci√≥n que ver desde una platea popular el desfile del cual pudo ser la estrella‚ÄĚ. Hasta en los planes estrat√©gicos de Pdvsa comienzan a hacerle caso a los vaticinios de Antoni Brufau durante la 24¬™ Conferencia Mundial del Gas en Buenos Aires: para los petroleros la estrella del negocio ser√° el GNL, ‚Äútiene un horizonte favorable para crecer a m√°s velocidad que los combustibles l√≠quidos‚ÄĚ y ‚Äúaumentar√° la interdependencia regional‚ÄĚ.
El Gobierno venezolano vuelve a mirar a las mayores reservas del gas del continente; se ha dado cuenta de que lo que era inviable por ductos en los mapas de su Gran Gasoducto del Sur puede ser factible en barcos y se ha lanzado a la carrera del GNL, esta vez con su propia bandera. A√ļn a costa de driblarle sus mercados a Evo Morales, durante el √ļltimo trimestre, Petr√≥leos de Venezuela ha intentado hacer valer nuevas opciones para su gas natural (principalmente gas no asociado al petr√≥leo en yacimientos costa afuera). ‚ÄúSi no encuentran todo el gas que necesitan en su tierra, en Venezuela est√° todo el gas uruguayo‚ÄĚ, le promet√≠a Ch√°vez a M√ļjica hace menos de un mes, ahora que Repsol YPF ha incrementado un 30%, hasta los 12 TCF, sus estimaciones del Megcampo Perla. Son los mismos compromisos que ya ha sellado con Cristina Fern√°ndez, con la que sostiene a√ļn, aunque latente, un proyecto del terminal de regasificaci√≥n que ENARSA y PDVSA emprendieron en 2007. Cuando Venezuela exporte GNL, llegar√° a Brasil y Argentina. Lo m√°s factible es que el gran Gasoducto URUPABOL se llame simplemente Gasoducto URUPA y que Paraguay acabe recibiendo gas venezolano regasificado en Uruguay.
Topar√°, eso s√≠, en el nuevo mapa del ‚Äėimperio gasista bolivariano‚Äô con la avanzadilla lime√Īa. La primera planta de licuefacci√≥n de toda Sudam√©rica -en la que Repsol tiene un 20%-, operativa desde la pr√≥xima semana en Ca√Īete, al sur de Lima, tiene como destino preferente para sus 4,4 millones de toneladas de GNL por a√Īo la terminal de Manzanillo en M√©xico, pero mientras est√° a punto para recibir importaciones, se plantea si destinar su producci√≥n a Canaport, en Canad√°, donde la espa√Īola tiene el 75% de la sociedad y otro de sus nudos gasistas para el continente. Ser√°, siempre, a trav√©s de nav√≠os metaneros de Stream (la sociedad de Gas Natural con Repsol para GNL). Y a pesar de las diferencias diplom√°ticas y de las l√≠neas rojas impuestas desde el Palacio de Pizarro, es el ejecutivo de Pi√Īera el primero en explorar la posibilidad de exportar parte de ese gas de Camisea al mercado chileno. Una opci√≥n que desde el Gobierno de Garc√≠a s√≥lo se aceptar√≠a a cambio de que Santiago invierta en una regasificadora en suelo peruano, o una termoel√©ctrica a gas en la frontera para abastecer al Sistema Interconectado del Norte Grande de Chile. YPF bifurca los ojos de sus intereses andinos: en una mano, la exterior, el acceso al 20% de los 14,1 TCF (billones de pies c√ļbicos de gas) que Pluspetrol y sus aliados -Repsol, la estadounidense Hunt Oil y la coreana SK Energy- descuentan en Camisea hasta el final de la vida √ļtil de sus campos en 2047. En la otra, las reservas de 2,5 trillones de pies c√ļbicos de su bloque 57, con las que desde 2012 nutrir√° al mercado nacional. El ariete andino de Brufau suma y sigue en la telara√Īa del GNL regional para Repsol, la misma que le .garantiza la hegemon√≠a del GNL en Argentina, Per√ļ, Chile y Bolivia, y v√≠a libre a M√©xico, Canad√° y EEUU.

ICNR.ES.- Ana Zarzuela

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