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Las petroleras prefieren explorar gas y no petroleo

Publicado por Tarija on May 28th, 2010 y clasificado en Gas y Petroleo. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

La carga que soporta el Estado boliviano por la importación y subvención de Gas Natural de Petróleo y Diesel Oil y a veces gasolina es cada vez mas insoportable, sostiene el analista Gustavo Rodríguez Cáceres, en un artículo publicado por Petropress y se cuestiona sobre cuál es el camino que YPFB está tomando para enfrentar este problema.
“Nuestra respuesta previamente requiere una rápida evaluación del estado actual de la producción hidrocarburífera en el país. En la Ilustración 1 puede verse que la producción de gas natural (GN), entre los años 1997 – 2008, casi se ha sextuplicado; también puede observarse que esa producción ha sido destinada más al mercado externo que al mercado interno, nótese que los volúmenes exportados se han multiplicado por ocho, en tanto los volúmenes destinados al consumo interno apenas se han duplicado”, precisa.
Agrega que la Ilustración 2, en cambio, muestra que la producción de Petróleo, Condensado y Gasolina Natural, que en Bolivia son denominados “hidrocarburos líquidos”, ha aumentado levemente.
Según Rodriquez en lo que va de 2000 al 2009, la producción de líquidos es solo la mitad y destinada prácticamente en su totalidad al consumo interno.
Agrega que si equiparamos los volúmenes de producción, teniendo en cuenta que un metro cúbico es equivalente a 6,29 barriles, podemos comprobar que el volumen de GN producido es inconmensurablemente mayor a la producción de líquidos y que esto se debe a que de los 49 campos en actual operación petrolera, 35 son campos gasíferos y 14 son petrolíferos y éstos últimos además en declinación.
“Aquí es necesario hacer algunas precisiones. La primera, las ingentes cantidades de GN producido repercuten mínimamente en el país, no sólo porque se destinan a la exportación y el consumo nacional de GN es incipiente, sino también porque a la mayor parte de ese GN exportado no se le extrae el GLP (butano y propano), es decir, es exportado como GN rico en licuables”, dice en alusión directa a lo que, por lo menos hasta hace poco, ocurría con el gas boliviano exportado a Brasil
“Esta situación se da porque a las empresas transnacionales les es económicamente más conveniente separar el butano y propano en el Brasil que en Bolivia pero, también, porque el Gobierno e YPFB no han tenido la capacidad política ni ejecutiva de obligar a las empresas a invertir en plantas separadoras de líquidos ni han tenido la sagacidad de apresurar la instalación de la Planta de Río Grande”, subraya.
LA TENDENCIA ES A ENCONTRAR GAS, NO PETRÓLEO
Nos recuerda que al ser liviano nuestro petróleo, el condensado y la gasolina natural son catalogadas como “extralivianas” de manera que el conjunto de estos líquidos ingresados a las refinerías arroja una menor cantidad de combustibles pesados motivo por el cual el país se ve obligado a importarlos.
Por otro lado, agrega que la tendencia de las grandes petroleras asentadas en Bolivia es a descubrir gas para exportarlo en lugar de explorar petróleo. “Los campos explorados y desarrollados son de gas y no de petróleo”, dice y asegura que “la alineación exportadora y privatizadora de la industria alejó al país de la soberanía energética que gracias a YPFB se había logrado en 1954.”
En este marco, refiere que de los nueve campos en actual exploración, ocho son de gas. Así, destaca el Sararenda, a cargo de Andina; Carrasco Este, Percheles Profundo, Vuelta Grande Profundo y Dorado 1005, bajo responsabilidad de Chaco; Iñau, Timboy e Itaguazurenda explorados por YPFB Petroandina y YPFB, respectivamente. Lliquimuni sería el único donde existiría la posibilidad de encontrar petróleo.
Sostiene que de esta manera es previsible que la brecha entre la demanda de combustibles pesados y la producción de hidrocarburos líquidos necesaria para producirlos se ampliará. Es decir, seguiremos importando diesel y gasolina cara para venderla barata en el mercado interno.
Esta situación incrementa el contrabando de combustible, amplía las ganancias ilegales de reducidos grupos en el país y, no contribuye para nada a la industrialización del gas y menos del país, en tanto el Gobierno ha decretado un silencio absoluto sobre la posibilidad de incrementar el precio de los carburantes como una medida para comenzar a encarar esta situación.
SITUACIÓN POCO HALAGUEÑA
En criterio de Rodriguez la situación no es halagueña puesto que al parecer las alternativas no son muchas para salir de esta compleja problemática y, las posibles, como el mentado proyecto de GTL, tampoco lograría sino abastecer con 12.500 barriles de diesel oil que no sería suficiente para cubrir la demanda interna.
Considera que si bien el Gobierno ha presentado otros planes como la implementación de la Planta Separadora de Líquidos, el Plan Nacional de Inversiones 2009-2015, propuesto por YPFB, solamente logra ratificar la tendencia a priorizar el mercado externo y, lo peor, convertir al país en importador de petróleo crudo y combustibles pesados.
Lo cierto es que al momento si bien el Gobierno ha hecho esfuerzos por planificar el desarrollo del sector energético, este no logra arrancar. Hace algunos días el propio viceministro de industrialización, José Luis Gutierrez sostuvo que la industrialización del gas no era una tarea fácil.
¿Podrá Bolivia encarar una subida en el precio de los carburantes? Álvaro Ríos R.
Primero un poco de contexto. Los subsidios generalmente no son recomendables. Si se los da, los mismos deben tratar de ser focalizados a los más necesitados y deben tener un tiempo de vida. Los hidrocarburos en Bolivia están subsidiados con respecto a los precios internacionales por ya mas de 8 a 9 años, beneficiando generalmente a los que más tienen, apoyando a que no se fomente la eficiencia energética y se avive el contrabando y la corrupción.
Para Bolivia, que cada vez produce menos líquidos pesados, por falta de inversiones, para meterlos a las refinerías y producir diesel, gasolina y otros productos útiles, la situación es muy complicada. La balanza comercial será cada vez más desfavorable. Nuestras rápidas proyecciones de acá a cinco o siete años es que vamos a necesitar importar aproximadamente 1,000 a 1,200 mmus$ de hidrocarburos, con precios aproximados de 80 us$/bbl, con subsidios que bordean el casi 3 veces los precios internacionales. Esto se traducirá en aproximadamente 700 a 800 mmus$ anuales de subsidios bajo las condiciones actuales. De este subsidio los más beneficiados son los que más tienen porque usan el energético en más cantidad y también los países vecinos.
Si el Estado tiene la capacidad de mantener este subsidio como es el caso de Venezuela, Arabia Saudita, Ecuador y otros, entonces debe cuidar la caja fiscal en otros rubros. Tal vez esto explique el porqué el Gobierno no puede excederse en aumentar el salario más allá del 5%. Subir es lo que se debe hacer, no se si habrá políticos que en Bolivia se animen a hacerlo sin el descrédito que ello lleva en una población que está acostumbrada a ello y donde el contrabando que es un muy buen negocio sea cortado. Creo que la situación se viene muy complicada en la manera en que la reducción en la producción es un hecho estructural y revertirlo tomará de 7 a 10 años si es que empezamos ahora.
Dudo que el Gobierno esté planeando un alza de carburantes (Francesco Zaratti)
Si bien una adecuación del precio de los combustibles en el mercado interno parece lógica, debido a los precios internacionales que favorecen el contrabando y debido también a la creciente importación de combustibles líquidos que ha reducido las recaudaciones del IEHD en un 67%, dudo que el Gobierno esté planeando una alza de los carburantes. La razón es simple: el efecto en cascada que tiene esa medida sobre la inflación no se compara con las ventajas económicas que traería al TGN.
Sin embargo, esta situación no puede quedar indefinidamente. En algún momento el Gobierno deberá encarar la política de precios de los combustibles en el mercado interno, tal vez cuando el uso masivo del gas natural en los hogares y el uso mayoritario del GNV en los coches volverán marginal el precio de los carburantes líquidos. Pero, para eso falta mucho.
Bolivia tiene los precios más bajos (Carlos Miranda)
Con la excepción Venezuela, Bolivia tiene los precios más bajos de carburantes en toda Latinoamérica. Dos, los precios internos de carburantes son un problema político-económico que no sigue ninguna regla de mercado. Lo precios de gasolina, diesel, GLP, etc. son constates para el consumidor aunque el petróleo fluctué de $us. 140 /bbl a $us. 70 /bbl. Los precios fijos son los que resultaban cuando el petróleo valía $us. 27/bbl. A ese precio se sumó un margen de refinación, un impuesto (IEHD), costos de transporte, IVAs y se llegó al precio final. Esos precios y el sistema de cálculo se mantienen invariables hasta la fecha. Lo anterior no se puede hacer con los productos importados, como sus precios son más altos no hay campo para el IEHD.
En síntesis, el Estado pierde y debe utilizar ingresos de la exportación de gas para subvencionar la importación. Los datos del primer trimestre del año muestran que la mitad de los ingresos de las exportaciones de gas son utilizados para la importación de carburantes y que el ingreso por el IEHD se ha reducido en un 40%.
¿Podrá cambiar lo anterior?. Con el actual sistema de gobierno parece imposible. Cambiar significaría elevar precios para por lo menos acercarse a los internacionales. Una medida peor que el celebre “gasolinazo” de los tiempos antiguos. Riesgo político inaceptable para el Gobierno. Por otro lado, mientras los ingresos de exportación de gas permitan pagar la importación de carburantes subvencionada todo el sistema anterior será mantenido.

ENERGY PRESS

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