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Libre expresión a estólida sumisión – Por David Norman Foronda

Publicado por Erick on Jun 21st, 2009 y clasificado en General. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Tomado de Ecos de Tierra Adentro (EDTA) – Http://edta.radioteca.net/

Autor: DAVID NORMAN FORONDA

En algún momento en la línea de nuestra existencia nos ha irritado una expresión, comentario o concepto acerca de nuestro accionar o forma de ser, tal es nuestra naturaleza que tendemos a censurar, desvirtuar e incluso negar cualquier comentario que creamos contrario o crítico en torno a nuestra persona, pero también es plausible el hecho de que, como seres racionales, también podemos aceptar, tolerar y meditar en torno a las críticas sobre nosotros. En el caso del gobierno de turno y sus acólitos esto último no es practicado pero para nada, claras son las acciones del gobierno y sus prosélitos que sólo muestran, a título de “el proceso de cambio”, el empecinamiento por humillar, censurar, perseguir y acallar a todo aquel que ponga en tela de juicio su accionar, con especial énfasis en los miembros de la prensa, o que no comulgue con las ideas del actual gobierno, queriendo hacer creer al conjunto boliviano que todo lo que hace o deja de hacer el partido en función de gobierno y sus seguidores está muy bien y que por tanto estarían exentos de “error” alguno.

En un gobierno que se precie de ser democrático la libertad de expresión como pauta de crítica en cualquier nivel no debe ser restringida, más al contrario debe ser respetada por encima de los intereses personales o de grupo, esta libertad es la esencia inexcusable que debe de estar presente en un gobierno equitativo, que respete la diversidad de opiniones y criterios, como pilar fundamental y como aval de una democracia verdadera y para todos y cada uno de los habitantes de Bolivia, no así para unos cuantos partidarios o aliados, eventuales, al gobierno. Está por demás claro que la libertad de prensa no significa divulgar, publicar o propalar información sin contar con una fuente fidedigna o seria, por el contrario la libertad de prensa debe cumplir su ineludible deber de proponer a la sociedad noticias con sentido, veraces, completas e imparciales y no sesgadas o mostrando un solo lado de la información, menos favoreciendo una opinión o a un grupo determinado a expensas de otro. Un medio de comunicación, cree un servidor, sea de quien sea, no debería nunca usar su “poder” para respaldar acciones o propósitos de partidos o grupos, menos para difamar, calumniar o denigrar maliciosamente a una persona o grupo y de darse el caso, que tristemente ya se dio, rechazar contundentemente cualquier intento de presión basado en intereses sectarios o individuales.

La libertad de decir lo que uno piensa y cree es principio medular de una democracia experimentada por todos y no solamente por algunos beneficiarios, sabemos que la prensa sensacionalista siempre va a estar inserta en la sociedad pero también están presentes aquellos medios responsables, objetivos y sólidos que aportan desinteresadamente a formar el criterio de una sociedad boliviana hambrienta de la certeza acerca de lo que realmente sucede en su país. Es inevitable que en algunas ocasiones, al brindar la noticia, el “apasionamiento” de algunos trabajadores de la comunicación, de uno y otro lado (oficialistas y opositores), transponga su “competencia profesional” y su sano criterio, ocasionando así que el producto final resulte ladeado y carezca de objetividad, pero eso no significa que la libertad de prensa se reduzca solamente a eso pues, como ya mencionamos, también están aquellos periodistas responsables que desarrollan su labor dignamente, sin mucha suntuosidad y a diferencia de otros, que no admiten la noticia contrahecha, desleída, o amarillista y que ofrecen a la sociedad la información de la manera más veraz posible, siguiendo aquello de que la verdad padece pero no perece.

La exactitud y la objetividad de la noticia constituyen un catalizador para el futuro accionar de cada uno de los miembros de la sociedad que en base a lo mencionado construyen su criterio acerca de la realidad en que viven y se desenvuelven. La exactitud y la objetividad pueden ser, quizás, fácilmente entendibles en la teoría, empero el lograr esa exactitud y objetividad supone muchos obstáculos en la práctica pues el actual manejo y tratamiento de la noticia implica rapidez activa y difícilmente el trabajador de la comunicación puede corroborar hasta el último detalle y dejar de lado alguna que otra subjetividad. Sin embargo, esto no representa excusa alguna, de ninguna manera, para que el hecho de brindar las noticias sea de manera coja y torcida sino debe representar un constante empuje a trabajar por una sociedad bien y debidamente informada, capaz de creer en una prensa decidida a ser el motor de un colectivo que trabaje en aras de la preservación de la democracia, los derechos así como también de las obligaciones.

El presidente Morales y sus seguidores deben de empezar por entender que cada habitante de este país posee el sagrado derecho a disentir de las políticas de cualquier bando, oficialistas y opositores, y que por tanto pueden y deben expresar sus opiniones así estas no sean del agrado del partido en función de gobierno, algo que tristemente no sucede en los medios “estatales” pues haciendo un seguimiento de los mismos podemos evidenciar que cualquier comentario crítico al gobierno es desechado o no es tomado en cuenta, solamente valen aquellos criterios favoreciendo al presidente y su entorno de politiqueros eventualmente de su lado. Por otro parte en los medios privados, y esto no es ninguna invención, se puede ver que son aceptados criterios de uno y otro bando algo que es aceptable, pero lo cierto es que en ambos frentes los trabajadores de la comunicación, en algún momento, han tomado y toman partido por uno y otro lado, defendiendo a capa y espada a uno u otro caudillo y sus políticas, dando así una pobre imagen de la prensa boliviana al mundo. La forma de parar con esto no es el camino del autoritarismo, la humillación, la amenaza, la persecución, el cierre de medios de comunicación, menos la generalización en sentido de que todos los medios estarían en contra de las políticas del presidente, más al contrario la solución está en reencaminar la relación gobierno-medios pues una democracia sin libertad de expresión y disensión no es democracia y no es más que pura imposición ordenándonos como pensar y que decir cual autómatas programados para obedecer sumisamente las ordenes de un cacique supremo decidido a apropiarse de los poderes del estado priorizando la agenda política y dejando de lado otros asuntos de capital importancia para el país, es por eso y más que los habitantes de este país prefieren mil veces la libertad de expresión a una tonta sumisión a nombre del “proceso de cambio”, sin derecho a decir nada ni poner peros a una administración que en la práctica ha empezado a transitar por el sendero de la arbitrariedad y el autoritarismo decadente y falto de soluciones serias para todos, cada vez más evidente, que mediante algunos “intelectuales” quieren hacer creer al conjunto boliviano que se necesita concentrar el poder político para distribuir la riqueza, y que el subdesarrollo es fundamentalmente culpa de las personas o países que se desarrollaron antes, negando la idea de que el autoritarismo y el totalitarismo en el mundo han fracasado, olvidando que la democracia y la libertad de expresión y disensión aún perduran y perdurarán por siempre.

http://edta.radioteca.net/leer.php/2472948

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