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ONU afirma que servidumbre por deudas es una forma de esclavitud

Publicado por tarijalibre on Abr 16th, 2008 y clasificado en INTERNACIONAL, Movimientos Sociales. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

El folleto informativo N.14 del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), denominado “Formas Contemporáneas de la Esclavitud”, explica que la palabra “esclavitud” abarca en la actualidad diversas violaciones de los derechos humanos, además de la esclavitud tradicional y la trata de esclavos.

Según este folleto, la esclavitud moderna comprende abusos tales como la venta de niños, la explotación laboral de niños, la trata de personas y la venta de órganos humanos, ciertas prácticas del régimen de apartheid y la servidumbre por deudas, entre otras prácticas análogas a la esclavitud que son clandestinas.

El Grupo de Trabajo sobre las Formas Contemporáneas de la Esclavitud es el órgano de las Naciones Unidas encargado de recibir información de los Estados acerca de las medidas que éstos han adoptado para aplicar tres convenciones relativas a la esclavitud. La OIT ha adoptado varios otros convenios pertinentes, y se encarga de supervisar su aplicación.

El trabajo infantil es muy solicitado porque resulta barato y porque los niños son naturalmente más fáciles de disciplinar que los adultos y tienen demasiado miedo para protestar.

Muchas veces ocurre que se ofrece trabajo a los niños mientras sus padres se encuentran desempleados. Hay niños de 7 a 10 años de edad que trabajan 12 a 14 horas diarias y ganan menos de la tercera parte del salario de un adulto.

Según la ONU, es difícil distinguir la servidumbre por deudas de la esclavitud tradicional, puesto que la víctima no puede dejar su trabajo, o la tierra que cultiva mientras no reembolse el dinero adeudado.

Aunque en teoría una deuda puede pagarse en un determinado período de tiempo, la servidumbre se presenta cuando a pesar de todos los esfuerzos, el deudor no consigue cancelarla. Por lo general, la deuda es heredada por los hijos del trabajador en servidumbre.

El arriendo de tierras a cambio de una parte de la cosecha es una forma frecuente de someter a los deudores a la servidumbre.

La definición de la esclavitud contenida en la Convención sobre la Esclavitud de 1926, elaborada por la Sociedad de las Naciones, ha sido ampliada en la Convención suplementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud adoptada en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Ginebra en 1956, para incluir las prácticas e instituciones de la servidumbre por deudas, las formas serviles del matrimonio, y la explotación de los niños y adolescentes. Hasta ahora, 106 Estados han ratificado o se han adherido a la Convención suplementaria.

La protección contra la violación de los derechos humanos comprendidos en la amplia definición de la esclavitud es un aspecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño.

La ONU ha pedido a la OIT que organice un seminario o curso práctico sobre la servidumbre por deudas; y ha pedido a los órganos de las Naciones Unidas, organismos especializados, bancos de desarrollo y otros organismos intergubernamentales que eviten todo caso de servidumbre en sus proyectos de desarrollo, además de contribuir a la eliminación de este abuso.

La OIT ha aprobado dos convenios, según los cuales los Estados que los ratifiquen suprimirán todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio y no recurrirán a ninguna de ellas. El Convenio N 29 de 1930 prohíbe el trabajo forzoso en la mayoría de sus formas y el Convenio N 105 de 1957 prohíbe su utilización con fines de fomento económico. Cada uno de los convenios ha sido ratificado por más de 100 ratificaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la explotación sexual, la servidumbre por deudas, la venta de niños y el régimen del apartheid entrañan graves riesgos para la salud mental y el desarrollo social de los niños que son víctimas de ellos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) se ocupa de la servidumbre de los niños y de la servidumbre por deudas en relación con las diversas formas de tenencia de tierras.

La Cumbre Mundial de UNICEF aprobó una Declaración y un Plan de Acción para la supervivencia, la protección y el desarrollo del niño en el decenio de 1990.

En el Plan, los Estados se comprometen a tratar de aliviar la penosa situación de los millones de niños que viven en condiciones especialmente difíciles -huérfanos y niños de la calle, refugiados o personas desplazadas, víctimas de la guerra y de desastres naturales… hijos de trabajadores migrantes y otros grupos socialmente desfavorecidos, como niños trabajadores o jóvenes atrapados en la servidumbre, entre otras figuras.

La ONU considera que los pactos internacionales, las leyes nacionales y los procedimientos de ejecución no bastan para suprimir la esclavitud en sus diversas formas. Por eso es preciso que cambien las actitudes y las costumbres, que muchas veces se hallan profundamente arraigadas, inclusive en las mentes de las propias víctimas.

Las personas a quienes conmueve la penosa situación de las víctimas deben proteger y promover los derechos humanos, sobre todo en defensa de los grupos más vulnerables, es decir niños, mujeres, poblaciones indígenas y trabajadores sometidos a la servidumbre por deudas.

También hay que tratar de interesar a los medios de información -televisión, radio, periódicos y revistas- para que se ocupen de las cuestiones de la explotación en sus programas y artículos, así como en sus informaciones.

Según la ONU, urge conseguir la ayuda de personalidades públicas para que fomenten el respeto por los derechos humanos e informen al público acerca de los problemas de la explotación.

La organización alienta a las organizaciones religiosas y laicas a que se esfuercen por dar a conocer a sus miembros, y al público en general, el carácter inhumano de formas de explotación que siguen siendo muy frecuentes.

En marzo del año 2000, la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) difundió la Carta Pastoral “Tierra, madre fecunda para todos”, en la que plantea que la tierra es una fuente de solidaridad y no una mercancía o instrumento de opresión.

En dicho mensaje episcopal se afirma que la mala distribución y el uso inadecuado de la tierra es una de las principales causas del hambre y miseria de amplios sectores sociales, y que el latifundio provoca “contrastes escandalosos que generan situaciones de dependencia y opresión e impiden garantizar los beneficios y frutos de la tierra para un sector significativo de los bolivianos”.

Según el documento de la Iglesia, las tierras más codiciadas de la región amazónica y chaqueña fueron entregadas “sin sentido de proporción ni equidad”, de modo que la mitad más rica se quedó con casi todo y la otra mitad, de pobres inmigrantes, con sólo una mínima parte.

Con “humildad pero con firmeza”, la Iglesia recuerda en su carta pastoral a los gobernantes que su obligación es buscar mayor claridad y decisión en la legislación de la tierra en pos del objetivo irrenunciable del bien común, y alienta a los productores a continuar su genuina iniciativa empresarial, fomentando el potencial productivo y pagando a sus trabajadores salarios justos de acuerdo con las universales normas laborales.

Al mismo tiempo, pide a éstos no permitir “que los especuladores y traficantes de tierras les utilicen como escudo para sus ilícitos negocios”.
Rdc/Dgav ABI

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