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Siempre me senti menos que las personas que escriben y leen

Publicado por tarijalibre on Dic 22nd, 2008 y clasificado en Cuba. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Leonor Mamani, una mujer chipaya de 55 años de edad, resume un sentimiento que durante toda su vida embargó a las bolivianas y bolivianos que nunca habían aprendido a leer y escribir. “Siempre me sentí menos que las personas que escriben y leen”, dice ella, con una mezcla de angustia contenida y esperanza por su futuro.

Junto a Leonor, 823.256 bolivianos y bolivianas se sacudieron del analfabetismo y este 20 de diciembre se marcó el inicio de un proceso en el que la alfabetización es el primer paso para universalizar el derecho a la educación.

Los testimonios fueron recogidos por el Programa Nacional de Alfabetización, no en el coliseo de la Coronilla donde este sábado se declaró a Bolivia libre del analfabetismo, sino en las mismas comunidades donde las personas iletradas recibieron la oportunidad que siempre se les había negado.

Leonor Mamani, de 55 años de edad, del municipio de Chipaya (Oruro) testimonia que “en principio me dieron a conocer a que me capacite y aprenda a leer y escribir en el Programa de Alfabetización. A mí siempre me ha gustado aprender, pero de niña no tuve la oportunidad y siempre me sentí menos que las personas que escriben y leen”.

“Mi padre no me podía hacer estudiar porque él decía que no era importante que las mujeres sepamos, porque como mujeres sólo debemos hacer cosas de la casa, y ahora me siento igual que todos porque ya sé leer y escribir. Para mí es importante esta ayuda que recibí, muchas gracias”, agrega.

Entre muchos otros testimonios, Teresa Ledesma Colque, de 45 años de edad y vecina del municipio de Sabaya (Oruro), asegura que “nunca fui a la escuela porque mis padres eran pobres y vivíamos en el campo. Trabajo en una pensión como cocinera. Sólo mis tres hijos menores van a la escuela, mi hijo mayor Juan Carlos fue hasta primer curso, él me ayudaba económicamente lavando autos en Vinto porque mi esposo falleció”..

“Pero gracias a Dios él ahora trabaja como ayudante de soldador, quiere estudiar para ser técnico, yo creo que lo va a lograr. Me alegro que se haya abierto este curso de alfabetización cerca de donde vivo, él y yo asistimos todas las noches. El facilitador es muy bueno y tiene mucha paciencia, nos saca a la pizarra para escribir”, indica.

Señala que “yo quiero aprender mucho para ayudar a mis hijos, antes mis papás no sabían leer ni escribir porque sus papás no les han puesto a la escuela; es tan penoso decir que ellos murieron sin aprender a leer y escribir. Gracias a Dios y al presidente Evo Morales nosotros hemos tenido la oportunidad de abrir nuestros ojos aprendiendo a leer y escribir. Ahora yo ya sé leer y escribir.

A su vez, Donato Astete Vásquez, de 31 años de edad del municipio de Sabaya, sostiene que “soy minero, asistí a primer año de la escuela, pero no he podido terminar por falta de apoyo de mis papás y de dinero. Tengo tres hijos. Mi esposa y yo que no sabíamos leer ni escribir asistíamos a las clases de alfabetización en la escuela que está cerca de mi casa los días martes, miércoles y jueves por las noches”.

“En las clases aprendimos a leer y escribir, era un poco difícil pero no imposible, porque es muy importante para nuestra superación y no nos engañen como antes, como a mis papás. Gracias al presidente Evo Morales ahora mi esposa y yo ya sabemos leer y escribir, que es de mucha alegría para nosotros y mis hijos”, agrega.

En tanto que Víctor Quelca Choque, de 54 años de edad y vecino del municipio de Coipasa (Potosí) señala que “yo no tuve oportunidad de entrar a la escuela en mi niñez, mucho menos les importó a mis padres, pues yo vivía en el campo donde el trabajo de la tierra era lo primero”.

“Para mí haber aprendido, por lo menos ahora que soy tan mayor, es importante y necesario, pues yo a la fuerza aprendí a elaborar el pan, donde era necesario que yo conozca los números. Cuando ya entré a los cursos de alfabetización ya he podido contar y escribir algunas letras, pues antes yo sólo podía tantear los ingredientes que utilizaba o sólo conocía aquello con lo que yo trabajaba”.

“Gracias, ahora ya puedo de mejor manera realizar mi trabajo porque ya conozco más los números y letras, y también a manejar mi propio negocio con mi panadería”, señala Quelca.

Su nombre es Epifanio Guarayo y cuenta con 36 años. Vive en el municipio de Chipaya (Oruro). “Soy minero, fui a la escuela pero no terminé primero porque no tenía apoyo de mis papás, ellos no tenían dinero para comprar los útiles que nos pedían en la escuela, cuando crecí tenía que trabajar y sostenerme yo mismo. Ahora trabajo en la mina, es muy necesario aprender a escribir y leer”.

“Tengo dos hijos, ellos aún están pequeños, pero pronto necesitarán de mí para que les ayude en las tareas. Me alegra mucho que se haya abierto un curso de alfabetización, asistí a clases en el colegio Ayacucho de lunes a viernes por las noches, yo quiero aprender para mí y para ayudar a mis hijos en sus tareas de la escuela”.

Por su parte, Severina Fernández Ramallo, de 44 años de edad y del mismo municipio, indica que “yo fui una persona analfabeta. Gracias al Gobierno de Evo Morales Ayma, que pensó en la gente de su patria, porque hace dos años había mucho analfabetismo, pero gracias al “Yo, sí puedo” aprendí a leer y escribir, conocer los números, también sé firmar y leo cualquier papel escrito, como mi documento de mi certificado de nacimiento, y sé que aprenderé más todavía”.

En el municipio de Huanuni fue alfabetizada Mery Cruz Mamani. Ella cuenta con 43 años y afirma que “yo no he podido aprender a leer y escribir por falta de dinero, sólo tuve que dedicarme al pastoreo de animales en el campo”.

“Ahora soy Presidenta de la localidad de Sora Sora, por esa razón era importante que yo me alfabetice. Ahora ya sé leer y escribir y me facilita en todo, ya puedo firmar documentos. Doy gracias al Presidente por estos cursos, y seguiré aprendiendo para no tener más problemas ni hacerme engañar”.

Magdalena Martínez Guarayo, de 33 años, también de Huanuni indica que “yo sólo estudié hasta el primer curso en mi niñez, porque mis padres no querían que estudie y preferían llevarme al pastoreo de ovejas al campo. Después, yo muy joven me hice de marido y gracias al apoyo de él entré a estudiar al Programa de Alfabetización, él me apoya mucho”.

“Gracias al presidente Evo Morales sé leer y escribir, espero que continué la alfabetización para seguir superándonos cada día más y más”.
Da/Dgav ABI

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